The museum of never

Deep in the immensity of space, between the lost stars of Favrian and Gellimeig, there is a museum that is there and everywhere and nowhere; now, always and never.

This museum is unique in the entire Universe. Unlike most others it doesn’t collect letters from important people, artifacts made by long gone artisans or the remains of old civilizations.

It collects things that have never happened. The memories of things that have never existed, the could-have-beens and the if-onlys.

Now, I know what you’re thinking: “those words I should have said, those letters I wrote but never sent, that path I didn’t take; Those must be there.” But they aren’t. No one cares. I’m sorry to be the one to break this to you, but most of what is important to you is irrelevant to the Universe and even this museum only has so much space.

No. What you will find here are those great stories that were never told. People whose lifes happened before anyone could write them, stories that were never recorded because no one bothered to listen, dreams dreamt when there was no way to record them and turn them into reality. And, yes, also words that were never spoke, because of fear or avarice or love or hate. Actions that never happened for lack of a nail, or a horse, or sound economic policies.

Is it a sad museum? Some of it is. Some of it is not. Some wars could have been shorter, some could have been longer. Tyranny was defeated with a word, made stronger with another. Slavery lived on, or was rejected, but for one person doing one thing. Or not. With luck you will find out that something you did rippled through time to affect a planet, or the entire galaxy, and that will make you feel better.

Sometimes enormous, unimaginable athrocities brought the acceptance, unity and long-standing peace that some species are only capable of after a period of horror, but avoiding conflict meant prejudice and intolerance lived on for centuries.

You can buy a bit of all of these things with you in the gift shop. Some lost poetry from the Lafarshid Dinasty, a reproduction of the multi-hued Silrth monument in Fasxa V, the collected works of Barkon, the Gollorian poet. Unfortunately none of this has existed in reality, and can never exist. You can’t keep it. And you won’t remember it.

Como patear coches

Normalmente no diría yo que es bueno eso de ir pateando coches o, en general, la propiedad de otras personas porque es muy feo que le anden rompiendo a uno las cosas; pero hay una situación muy clara donde vale la pena hacer una excepción: cuando los automovilistas no respetan el paso del peatón.

En todas las esquinas sin semáforo, esté marcado el paso o no, el peatón tiene el derecho de paso siempre. Siempre. Sin importar que ya vaya uno tarde, que haya mucho tráfico o que tenga problemas en su casa el automovilista se tiene que parar y dejar pasar a los peatones. Siempre. En caso de no hacerlo es no nada más derecho de uno como peatón, sino hasta su responsabilidad como ciudadano, soltarle una patada al coche.

carropateado

Foto de Frostey

Tal vez usted maneje y no le parezca. Da igual, si le da más valor a un pedazo de lámina que a la carne y huesos de la gente no importa lo que piense.

Para soltar la patada lo mejor es esperar a que el coche lleve ya más de la mitad y soltarla de manera que pegue en la puerta de atrás o poco antes de la rueda trasera. De este modo se logran dos cosas: hay más probabilidades que deje una marca y al conductor le costará más trabajo reaccionar. Esto hará que frene después y nosotros podremos seguir nuestro camino. Para cuando el conductor logre pararse (y es poco probable que se pare en medio de la calle que está cruzando) nosotros ya estaremos lejos y como estos choferes son bien pendejos lo más seguro es que ni siquiera se hayan fijado en la gente que estaba tratando de cruzar y no podrán identificarnos. Por supuesto esto es poco recomendable para gente que camina con la velocidad de una señora coja con 12 meses de embarazo, pero si usted camina como humano normal no hay problema. Si lo hacemos cuando el conductor está dando la vuelta es preferible esperar a que haya comenzado la aceleración final, así toda su atención estará concentrada en otro lado.

Y si se da cuenta y reclama dígale usted que lo lastimó a propósito con el coche y que lo va a demandar por lesiones y las secuelas de por vida que seguramente le van a quedar.

Si hacemos la patada bien y rápido el conductor se dará cuenta que algo pasó pero no sabrá bien que. Tal vez se dé cuenta después y habrá aprendido una valiosa lección de vida, pero lo más probable es que no porque son bien idiotas.

El patear coches de automovilistas estúpidos puede ser una actividad agradable y muy satisfactoria una vez que se ha aprendido a hacerlo bien.