Actualizando los gráficos

30-08-2010

Hasta este fin de semana estaba usando una tarjeta de video GeForce 9600. No es una mala tarjeta, pero ya se le están notando los años cuando quiere mostrar hermosos paisajes en Age of Conan o Dragon Age, algunas partes de Metro 2033 le cuestan trabajo y desde el principio Flight Simulator X como que no iba muy bien. Aunque ése nunca va bien hasta varias generaciones de computadoras después.

Así que finalmente me decidí a gastar una buena lana en comprar una Radeon HD 5870. Rara vez compro alguna cosa tan cerca de lo más avanzado en el momento, pero me va a durar bastante tiempo más de lo que duró la 9600, así que lo considero buena inversión.

Lo primero que tuve que hacer fue aumentar la capacidad de la fuente de poder, o sea, comprar una nueva. Me decidí por una Thermal Take de 750 W, tiene todo el cablerío necesario para la nueva tarjeta y es muy aguantadora.

El interior de la computadora con la 9600

La computadora destripada, todavía con la tarjeta antigua adentro.

Una de las cosas preocupantes es que la 5870 es bastante más grande que la 9600 y como pueden ver en las fotos el espacio dentro del gabinete es un poco apretado.

Las dos tarjetas lado a lado

La 5870 es bastante más grande que la 9600. No sólo es más larga, sino que ocupa dos ranuras de expansión a lo ancho.

Para buena suerte mía, la manera en que había dispuesto antes los discos duros permiten meter la tarjeta entre dos de ellos. Si hubiera dejado menos espacio tendría también que mover los discos duros para que no estorbaran a la tarjeta.

El único problema que tuve al meterla fue con algunos de los cables. Tuve que desconectar, moverlos, meter la tarjeta y luego volverlos a conectar. Cosa nada fácil dentro del espacio tan reducido, y tomando en cuenta que la tarjeta misma lleva otras dos conexiones adicionales a todo lo que tiene que ir conectado a los discos y la tarjeta madre.

La 5870 dentro de la computadora

La 5870 ya en su lugar. Apenas cupo, si los discos hubieran estado juntos no hubiera cabido.

Quedó después de algunos pujidos e improperios. Encendí la computadora, no salió humo, los dos monitores recibieron la señal (ya para esto había desinstalado los controladores anteriores) y ¡zaz! ¡qué uno de mis discos no está más!

Obviamente la primera cosa que hace uno es volver a apagar todo y revisar que los discos estén conectados. Por supuesto uno se había quedado desconectado, así que le volví a meter el cable, encender otra vez y ¡listo! Esta vez todo funcionando.

Media hora después, cuando los controladores se terminaron de instalar me puse a probar juegos y a mover ajustes de gráficos. En Call of Duty 4 tengo ahora más de 90 cuadros por segundo en todos los mapas, sin importar cuanta gente esté metida. En Flight Sim X (uno de los programas más demandantes de potencia gráfica) todas las etapas de vuelo resultan bastante fluidas y a mucha mayor calidad gráfica, mucho más realista. Aunque me falta todavía aterrizar en un aeropuerto congestionado, eso siempre exige muchísimo de la computadora.

Todavía no termino de ver todos los juegos, pero en muchos sí hay una mejora apreciable, tanto en la velocidad como en la calidad de los gráficos.

La tarjeta 9600 fuera de la computadora

La 9600 se prepara para su nueva vida, menos hostil.

¡Muchas gracias, 9600! Fuiste fuente de mucho gozo estos últimos dos años, pero es hora de avanzar. Por lo pronto, ¡a servir en la PC de la sala! (¿A poco creían que nada más tengo una?)

Roberto Baca

Escribo cosas de vez en cuando