El secreto para conservar tu privacidad en Facebook (y otros sitios)

Mucho se ha hablado últimamente sobre la privacidad, o falta de esta, en Facebook y como no nos han protegido a la hora de compartir nuestros datos, fotos, pensamientos y otras actividades que preferiríamos se quedaran en un círculo pequeño de amistades en vez de a la vista de todos o en la base de datos de mercadotecnia de una mega corporación.

El problema es que internet se hizo para compartir. Irónicamente, aunque nació de un proyecto ultrasecreto de la guerra fría, cuando pasó a manos civiles el principal objetivo era que científicos y académicos compartieran información libremente. En ese entonces eran pocos, se conocían entre todos y todo circulaba abiertamente. Nunca se pensó en meter cosas como encriptación, niveles de seguridad, diversos círculos de privacidad, etc.

Todo quedaba a la vista: desde las últimas teorías sobre la gran inflación al inicio del universo, hasta las peleas sobre la mejor manera de hacer un sandwich, hasta las flame-wars más vergonzosas. El espíritu siempre fue de apertura y divulgación.

Ese espíritu continúa en las redes sociales, cuando abres una cuenta en Facebook, Twitter, MySpace, Hi5, o cualquier otra, debes suponer que están creadas para facilitar compartir la información que pongas ahí, no para dificultar su acceso.

Toda red social es una conversación, pero no una conversación que ocurre de manera aislada en un cuarto tras puertas cerradas con triple candado y un legión de rinocerontes artillados cuidando la entrada. Son conversaciones que ocurren en medio de una fiesta concurrida en la que todo mundo puede escuchar, caminar de grupo en grupo, intervenir, participar.

Siempre que pongas algo en una red social hazlo con la idea de que va a llegar a oídos de alguien más. En la vida real ocurre, a veces alguien le cuenta algo, tal vez por accidente o porque eran grandes amistades hasta que se pelearon, el chiste es que a todos nos ha pasado que de pronto alguien se entera de algo que no queremos que se enteren. En las redes sociales pasa igual, por muchos niveles de seguridad que haya siempre existe la posibilidad de que algo se escape.

Por supuesto protege tu información más sensible, como tu edad, dirección real, las fotos de aquella vez en el carnaval, pero recuerda lo que decía Ben Franklin: “Tres personas pueden guardar un secreto, si dos están muertas”. Una vez que lo pones a la vista de alguien más corres el riesgo que empiecen a correr, no importa que tantos candados de privacidad hayas puesto.

Las empesas de redes sociales son eso: empresas. Aunque digan que van a cuidar de tus datos a fin de cuenta existen para hacer negocios, no para cuidarte. El mejor cuidador de tus datos eres tú, y si te da mala espina compartir algo, no lo compartas.