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De @isopixel, @earcos, Ciro, maroma y twiatro

25-02-2010

Los que me conocen saben que he usado esto del internet desde 1996, he hecho sitios personales desde 1998, blogueado intermitentemente prácticamente desde que se inventaron los blogs como por el 2000.

Además de eso llevo en Twitter más de tres años, he seguido su evolución desde el SxSW de Austin en 2006 aunque me uní algunos meses después. Esto lo digo para que luego no se me acuse de no conocer Twitter, el medio, la blogosfera o como quieran llamarle.

Viene al caso porque la twitterventura de hoy corre a cargo del periodista Ciro Gómez Leyva y su columna en el diario Mileno de Cd. de México.

La columna de titula “Twitter nos quiere matar de miedo” y trata sobre como los rumores alarmistas corren como pólvora en este medio, en específico los recientes tweets relativos a Reynosa, Tamaulipas y las matanzas y masacres casi diarias.

Los twitteros, que nunca han sido un grupo muy dados a la reflexión, la autocrítica, la fundamentación de argumentos, mucho menos la metalectura; sino que, al contario, son más amigos del jucio rápido y prefieren las frases cortas que pueden expresarse en 140 caracteres y no llevan más significado que el literal, no han tardado en responder.

Eduardo Arcos, fundador editor-at-large de hipertextual, sentencia:

Ciro Gómez Leyva se ha creído algunos rumores falsos que se publican por personas con mucho tiempo libre en Twitter o Facebook y para no quedar mal intenta culpar a las redes sociales. Corrigiendo el artículo contra Twitter de Ciro Gómez Leyva

También Raúl Ramírez (en un artículo donde además se contradice varias veces) dice:

No hay porque pedirle la fuente a las personas que twittean, no son medio, no son reporteros. Cada quien deberña hacerse responsable de la información que cuelga, cada quien debe hacerse rsponsable de las personas que siga. ¿Twitter nos quiere matar de miedo?

El problema es que Ciro no se los ha creído ni le pidió fuente a la gente en twitter. El trato de hacer lo que cualquier periodita debe tratar de hacer: confirmar la información a través de una fuente independiente. Lo único que pudo encontrar fue a las autoridades oficiales quienes, obviamente, tienen su propia versión y tampoco hay como corroborarla.

Y ése es precisamente el punto de Ciro: no hay periodistas profesionales independientes cubriendo la frontera, el narco y el anti-narco los ha matado o expulsado a todos.

Twitter es un gran canal de comunicación, pero igual se presta al sensacionalismo, la exageración, el mito y el simple invento. El mismo @isopixel así lo admite: No hay porque pedirle la fuente a las personas que twittean, o sea, tal como dice Ciro: …la impunidad que reina en las redes sociales.

Digo, si no poder pedirle fuentes a la gente que twitea, entonces que @isopixel me explique que entiende por impunidad. Lo peor de todo es que a la siguiente frase él mismo escribe: Cada quien debería hacerse responsable de la información que cuelga

¿O sea, en qué quedamos? ¿Son responsables o no? Porque si son responsables entonces les puedes pedir la fuente, y si no pueden sostener lo dicho y quedan sin castigo, entonces existe impunidad. Claro, el castigo en este caso es que simplemente pierdan credibilidad, los dejes de seguir o de retuitear, pero lo que generalmente sucede es todo lo contrario.

@earcos, aunque escribe mucho más coherentemente y es capaz de mantener una hilación de ideas, también se va con la finta: Ciro Gómez Leyva se ha creído algunos rumores falsos que se publican por personas con mucho tiempo libre en Twitter o Facebook

En ninguna parte veo yo que Ciro los haya dado como verdaderos. Todo lo contrario. Lo que me preocupa es que Arcos sentencie estos rumores como simples travesurillas de gente desocupada. La realidad, y lo que le da mucha tracción a este tipo de cosas, es que son completamente creíbles y posibles dada la situación por la que está atravezando la frontera.

El clima de criminalidad y paranoia en Reynosa, Matamoros, Cd. Juárez y otras ciudades fronterizas es real. Situaciones como la de los twitts se pueden dar y se dan, pero eso no quiere decir que estas en específico se hayan dado.

Así que Ciro trata de verificar y lo único que encuentra es la versión oficial que dice “aquí no ha pasado nada de eso”. ¿Qué debe hacer el periodista entonces? ¿Creer la versión oficial o la de los twitts que llegan de quien sabe quien?

En ese espacio intermedio es donde debe entrar el periodista, el cual está muerto. No lo mató twitter, está literalmente muerto. Ciro no está culpando a Twitter o a Facebook de su desaparición. A cualquiera que sepa leer le queda claro.

De hecho, Ciro tampoco espera que sean los twitteros los que cumplan con la labor periodística, cosa con la que @earcos está de acuerdo así que no sé cual es su problema. Y ahí está el detalle: sin periodismo sólo nos quedan la versión oficial o la del rumor.

Y eso sí es de miedo.

Roberto Baca

Escribo cosas de vez en cuando