Democracia, votos nulos y abstenciones

En México no es noticia que los políticos son unos inútiles. Sin importar el partido todo mundo sabe que lo que impera en el sistema es la corrupción, compadrazgos y canonjías.

Tradicionalmente durante las elecciones el abstencionismo sale como ganador indiscutible. A la gente no le interesa salir a votar cuando ninguna de las opciones es buena y de todos modos no va a cambiar nada.

Sin embargo el hartazgo de la población esta vez se está expresando de una manera algo más curiosa. En vez de no votar ahora ha surgido un movimiento para ir a votar y anular el voto. Es decir, rayar completamente la boleta, votar por todos, votar por ninguno o escribir bonitas poesías sobre la autora de los días de los candidatos a los puestos de elección.

Esto, obviamente, no va a servir de nada porque aunque los inconformes hayan expresado su inconformidad, en la práctica no hace ninguna diferencia: seguirá ganando quien tenga más votos contados, aunque sean dos. Y los escaños proporcionales seguirán asignándose conforme a porcentajes de votación.

¿Cuál es la solución entonces? ¿Votar? ¿No votar? Bueno, el problema de verdadero fondo, queridos mexicanos, son ustedes. Sí, usted, señor, señora, señorita, estudiante, ama de casa, ingeniero, mecánico, bloguero, twittero, etc. Lo que pasa es que en México la participación democrática se reduce simplemente a votar el día de las elecciones, si acaso, y se olvida todos los demás días.

A ver ¿cuántos de ustedes sabe el nombre de su diputado federal? Ya ni digamos del estatal. ¿Cuántos de ustedes se ha preocupado por enterarse que leyes se van a discutir durante el periodo de sesiones? ¿Quiénes saben cuando se van a votar las propuestas de ley? ¿Cuántos le han escrito una carta a sus representantes para hacerles saber su opinión sobre cierta ley e instruirle a votar de tal o cual modo? Apuesto que ninguno. Apuesto que la mayoría de ustedes ni siquiera se ha molestado por saber como han votado sus representantes. Y no me digan que no puedes, si están leyendo esto es porque tienen internet y pueden visitar los sitios de la cámara de diputados, de senadores, leer el Diario Oficial y visitar su legislatura local.

Más aún ¿cuántos de ustedes coopera o hace algo por su comunidad? Ya sea como voluntario en alguna organización, asistiendo a las reuniones de su cabildo municipal cuando sea posible, buscando informar u organizar o apoyando alguna camapaña o presentándose para un puesto de elección popular en su comunidad, inscribiéndose a un partido (o más de uno, total, no revisan). Apuesto que muy pocos.

“Oh, aprovecharon tal o cual cosa para pasar la ley de la tolerancia a las drogas” ¡Mentiras! Esa ley llevaba meses discutiéndose pero nunca tuviste curiosidad de enterarte. Aunque se informó por diarios y periódicos cuando se presentó te valió madres. No tienes excusa.

“Oh, construyeron una superhipermegatienda junto a la zona arqueológica y jamás nos preguntaron” ¡Mierda! Los permisos se tramitaron desde años atrás y todo ha estado en el registro público desde entonces. Que jamás te hayas preguntado que estaba pasando y ni se te ocurre darte una vuelta por tu cabildo sólo es atribuible a tu desinterés.

Es cierto, los políticos en México son unos hijos de su chingada que a la mínima oportunidad te la van a dejar ir, sin miramientos y sin lubricante. Pero, y si sabes eso ¿por qué insistes en vivir tu vida dándoles la espalda?

Es decir, queridos mexicanos, se han olvidado de la parte más importante de la democracia que es la participación cívica. Somos ciudadanos todos los días, no nada más cuando hay elecciones. Como tales tenemos obligaciones todos los días. Una de esas obligaciones es estar siempre atentos a lo que están haciendo nuestros representantes, exigirles y hacer valer el principio del poder emanado del pueblo. No necesariamente con marchas o manifestaciones, que son medidas extremas, sino tambén con métodos más institucionales pero no por eso menos efectivos, cambiando cosas poco a poco empezando en nuestra colonia. Ya lo demás vendrá después.

¿Votar o no votar? ¿Anular mi voto o elegir al menos peor? La verdad, hagan lo que se les hinche la gana, pero no sean ciudadanos nada más de ese día.

  • Voto nulo: voto bulo.

    Que los políticos son nada más ellos los que están mal, y nosotros los ciudadanos somos los buenos. Es un cuento de niños con el que nos confortamos. Y nos engañamos.

    Este país, como ningún otro, cambiará súbitamente. Votar en blanco, o marchar de blanco, no bastan. Se requiere compromiso, inteligencia y paciencia.

    Atentar contra las vías electorales para acceder al poder allana el camino a las soluciones de fuerza y de violencia. El voto nulo, equivale al suicidio ciudadano.

    La alternativa: la Propuesta Ciudadana del mínimo común denominador.

    En la democracia mandamos los ciudadanos. Es cuestión de utilizar nuestras prerrogativas: libertad de expresión, libertad de asociación, y sufragio efectivo; de manera inteligente. Ya es tiempo de imponer nuestro mandato a la clase política.

    Propuesta ciudadana del mcd

    Si no estamos a gusto con nuestros políticos aprovechemos las elecciones de julio del 2009 para imponerles nuestra voluntad. Establezcamos un consenso que vaya más allá de nuestras preferencias partidistas o de grupo. Un mínimo común denominador para exigir por nuestro voto a cualquier partido o candidato. Estos son los mandamientos ciudadanos propuestos como mínimo común denominador para nuestro voto:

    Mandamientos ciudadanos para las elecciones de julio del 2009:
    1) Reducción del número de diputados federales de 500 a 300.
    2) Disminución del número de senadores de 128 a 32.
    3) Cancelación de seguros médicos privados de legisladores y de funcionarios públicos.
    4) Recorte de la subvención a los partidos políticos la mitad.
    5) Desaparición de los plurinominales de todas las legislaturas.
    6) Limitar a tres las fechas de elecciones para un sexenio.

    ¿Qué es la propuesta mcd?
    Se trata de establecer un piso para el voto ciudadano para el 2009. Algo que pueda reunir los intereses ciudadanos y demuestre de forma tangible los beneficios de la democracia.
    Se trata de una lección de democracia en la práctica de y para los ciudadanos. Que nos de cuenta de nuestro poder y sea un claro mensaje de nuestro mandato para la clase política.

    La propuesta del mcd no proviene, ni pertenece a partido político o agrupación definida. Pertenece a todo aquel que quiera hacerla propia. La única excluyente es utilizarla para atacar a personaje o a institución alguna. Si te convence la propuesta: aprópiatela. Únicamente otorga tu voto al candidato o partido que se comprometa con esta. Y difúndela tanto como puedas. Su viabilidad depende de las acciones individuales de los ciudadanos interesados.

    Blog: propuestamcd.wordpress.com
    Bitácora visual: http://www.flickr.com/photos/36662654@N08/
    Presentación en video: http://www.youtube.com/watch?v=IVKoLrDaSzA
    Correo –e: propuestamcd@yahoo.com.mx

  • Dinah

    Ciertamente el desinteres por involucrarse es grave. Pero mas grave aun es la falta de información/educación de cómo involucrarse. Esto no es algo que por lo general enseñen los padres de familia y en clase de cívica se limitan a decirte qué dice el articulo 128 de la constitución y que cuando tengas 18 años debes empezar a votar.

    Así es como las personas crecen y se convierten en votantes sin saber existe el cabildo ya ni se diga saber qué es, no saben que pueden efectivamente enviar una carta a su diputado ni cómo hacérsela llegar o qué significa ser militante de un partido.

    Entonces las personas se interesan aun menos en revisar qué propuestas de ley existen y demás porque ven la política para los políticos y no saben que efectivamente existen los medios para hacer la diferencia.

    “Buscando se encuentra”, es cierto, pero desafortunadamente no todos tenemos esa iniciativa, para la mayoría se tiene que dar esa información en bandeja de plata y no veo cómo no deba ser obligación del estado educar a las personas adecuadamente al respecto.