El secreto del Pulpo Paul para predecir el futuro

12-07-2010

El mayor éxito del mundial de Sudáfrica que acaba de terminar no fue el equipo español, ni el anfitrión, ni los anuncios de tenis, refrescos y cervezas. El éxito más grande fue del pulpo Paul, el molusco adivinador que pudo predecir correctamente los resultados de todos los partidos de Alemania más la final.

La hazaña del pulpo anglo-alemán, sin paralelo entre los cefalópodos, resulta verdaderamente sorprendente cuando vemos que las probabilidades de que hubiera acertado por pura casualidad son de menos del 0.5%, es decir, en otras palabras, el pulpo sabe de lo que está hablando.

Entre las explicaciones que se han dado sobre el fenómeno pulposo están que realmente tiene poderes psíquicos, que influencia a los jugadores con sus predicciones o que es un cefalópodo viajero del tiempo. Todas estas explicaciones son francamente tan ridículas y absurdas que no me voy a perder tiempo contemplándolas.

La verdad es más bien simple y hasta obvia: Paul es un hipnopulpo. El poder de Paul no es el de predecir el futuro, sino el de hipotizarnos a todos para que creamos que lo que predijo resultó ser verdad. Por ejemplo, a lo mejor Holando ganó por goleada la final de ayer ¡vamos! a lo mejor hasta la ganó Trinidad y Tobago; sin embargo el pulpo nos tiene a todos convencidos de que ganó España y fue en Sudáfrica gracias a su poderes de hipnotismo.

Para pruebas podemos simplemente fijarnos en los ojos. Miren los ojos de Paul:

Pulpo Paul

Miren los ojos del pulpo

Y ahora vean los ojos del hipnosapo:

¡Gloria al hipnosapo!

Como pueden ver son muy semejantes. ¿Casualidad? Yo no lo creo.

Roberto Baca

Escribo cosas de vez en cuando