La eficiencia de las camisas

06-06-2011

Hace mucho tiempo leí un tweet de ya no me acuerdo quien, que en su momento me causó gracia pero hasta ahora me cayó el veinte que es un ejemplo perfecto de como muchas empresas entienden la eficiencia, tanto en sus procesos productivos como para medir resultados de su web o participación en redes sociales.

El tweet decía más o menos así:

Hace tiempo tardaba una hora planchando una camisa y quedaba toda arrugada. Ahora me tardo 10 minutos. No me acuerdo quien

Camisas esperando a ser planchadas.

Foto de Klara

Y así es en muchas empresas: entienden la eficiencia como hacer las mismas cosas más rápido aunque estén mal. La raíz del problema es que generalmente no se entiende que se está midiendo y para que.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en como se miden muchas veces los resultados de un sitio web o en una red social. Para muchas empresas el éxito de su sitio se mide a través de visitas mensuales y tiempo que cada uno de los visitantes pasa en el sitio, pero sin recordar que el objetivo de un sitio web no debe ser que la gente lo mire, sino llevar nuevos clientes a la empresa o mejorar las relaciones con los ya existentes.

“¿Cuánta gente visita mi página?” no nos dice si nuestro sitio está cumpliendo ese objetivo. Es posible que hoy tengamos tropecientos mil visitantes que pasan una hora cada uno en el sitio. ¿Y después? ¿Se van? ¿Quiénes son estos tropecientos mil? ¿Clientes potenciales, existentes, visitantes que vieron algún anuncio nuestro, o entraron por error creyendo que encontrarían otra cosa?

Si no respondemos esas preguntas nuestra estrategia se basará simplemente en obtener más visitantes, gastando dinero para atraerlos esperando que algun compre algo, aunque sea por casualidad. Estaremos dejando las camisas arrugadas más rápido.

Para saber con mayor exactitud que tan útil está siendo nuestro sitio es mejor preguntarse “¿Quiénes visitan mi página? ¿por qué llegaron aquí? ¿responden a las llamadas de acción?” y esas respuestas nos dirán que está pasando y que estrategias podemos adoptar para mejorar.

Es perfectamente posible que una de las estrategias sea tener menos visitantes, pero más enfocados y que una mayor proporción de ellos se convierta en nuestro cliente, de manera que aunque sean menos visitas tendremos mejores ingresos. Además, aquellos que no se conviertan en nuestros clientes por lo menos sabrán bien de que se trata nuestro sitio y podrán regresar otro día con mejor disposición o recomendarlo a un amigo.

Lo que nos lleva al tema de redes sociales. Igualmente, no se trata de cuantos “amigos”, “fans”, “likes” o “seguidores” tengas, sino de quienes sean ellos y que tan bien te lleves. Un grupo de pocos amigos pero cumplidores puede ayudarte a cumplir tus objetivos mucho más fácilmente que una turba poco involucrada.

Cuando estés haciendo tu estrategia de marketing en la red, tanto web como redes sociales, pregúntate “¿cómo le hago para dejar las camisas bien planchadas?” y no nada más “¿cómo le paso la plancha a más camisas?”

Roberto Baca

Escribo cosas de vez en cuando