Peña Nieto en la FIL ¿lecciones aprendidas?

Estos días el nombre de Ernesto Peña Nieto ha estado más en las noticias que de costumbre. El virtual candidato del PRI a la presidencia generalmente siempre es objeto de noticias gracias a sus alianzas con Televisa, pero a partir de su participación en la Feria Internacional del Libro el pasado fin de semana cobró notoriedad más allá de lo que ese medio esperaba.

La nota llegó cuando un periodista del diario español El Mundo le preguntó cuales eran los tres libros que más lo habían marcado y el candidato, acostumbrado a tener todo bajo control, comienza a trastabillar y hacerse bolas con los títulos y autores.

Fue entonces cuando explotan los comentarios en redes sociales, Twitter, Facebook y demás sobre el bochornoso espectáculo. Hay varios problemas, o lecciones a aprender según lo veo yo:

  1. Si vas a una Feria del Libro a dar una conferencia de prensa, hay que estar preparado para las preguntas más obvias. No siempre todo el mundo va a seguir el guión. Si no vas preparado por lo menos hay que tener buena capacidad de improvisación. Irónicamente, para ser buen improvisador es importante haber leído mucho.
  2. Difícilmente México va a producir un líder culto y leído si el pueblo no lee ni se cultiva, en realidad las burlas dirigidas a Peña Nieto aplican para el pueblo mexicano.
  3. Es poco importante acordarse de títulos y autores cuando se trata de libros. Culpo a las escuelas de dejarnos esta mala impresión, pero la lectura no es un ejercicio de memoria. Yo he leído cientos, pero títulos y autores recuerdo pocos, muchas veces comienzo a leer y ni me fijo de quien es o como se llama. Lo importante es analizar y absorber el contenido del libro, cotejarlo con experiencias y otros libros.

De antaño es sabido que los políticos y aspirantes al poder están reprobados en temas de cultura general y conocimientos básicos. Les basta con acercarse a la gente que ya está en el poder e irse tejiendo una red de favores y canonjías. Son reflejo del pueblo que quieren gobernar.

Es muy importante que un aspirante a presidente sea una persona bien leída, no nada más de política sino todo tipo de lectura. No quiere decir que vaya a ser buen presidente si lee mucho, pero por lo menos tendrá una base más grande de experiencias para analizar y calificar propuestas y situaciones. Podrá comprender mejor a sus compatriotas y usar ejemplos de la historia para determinar cuales serán los mejores caminos a seguir. Claro, si además de buena cultura tiene ética, moral y ha sabido hacerse de un buen equipo de asesores.

Pero todavía más importante es que el ciudadano se debe convertir en el tipo de persona que quisiera que los gobernara. Un buen político no va a aparecer por intervención divina, muy a pesar de la imagen mesiánica que la mayoría de ellos nos quiere vender. Mientras el pueblo siga inculto e indolente va a seguir a la merced de los corsarios de la política.

Un día después Ernesto Cordero, precandidato del PAN, hizo su pifia: criticando a Peña Nieto confundió él mismo el nombre de una autora. La rechifla no fue tan intensa porque por lo menos se confundió con seguridad, aunque es más grave porque se supone que ya iba preparado para dar su lista.

En fin, esto nos debe enseñar que debemos leer más y tal vez hacer bromas en twitter un poco menos.