Wikileaks y los peligros de la libertad de expresión

08-12-2010

Que los gobiernos como las personas tienen derecho a tener secretos es indudable. Como todo mundo, para poder llevar la fiesta en paz, es necesario un cierto nivel de hipocresía y guardarte lo que piensas realmente de cierta persona o ciertas acciones.
Pero cuando a alguien se le cae en la mentira o se revela su hipocresía esta persona no tiene derecho a estar hostigando, amenazando o mandando a golpear a todos aquellos que muestren las pruebas o discutan sobre sus acciones.

Los gobiernos tampoco.

De acuerdo, se puede castigar a la persona que robó el secreto, pero los gobiernos no pueden perseguir ni castigar a quienes simplemente retransmiten lo que ya está afuera. Esto es lo que está pasando ahora contra WikiLeaks. Tal vez no haya estado del todo bien que revelen información que a fin de cuentas ni siquiera es tan importante, pero eso sería desde un punto de vista ético, no si tienen el derecho de revelarla ya una vez en sus manos. Aún así, si hubieran roto alguna ley debe seguirse el camino de las mismas leyes que los gobiernos deben defender para castigarlos, no métodos y presiones extrajudiciales que parece ser lo que está pasando.

Estas acciones han provocado un ataque de grupos hacktivistas contra las empresas que han cedido a presiones para bloquear a WikiLeaks, o que parezca que están bloqueando a WikiLeaks. Esto tampoco me parece que esté bien porque no se afecta nada más a las empresas, se afecta mucho más a personas que no tienen nada que ver con el problema. Sin embargo, el grupo Anonymous ha decidido cambiar su estrategia y ahora se concentrará más en buscar y difundir la información más relevante dentro de los documentos secretos. Me parece que esto es lo mejor que se puede hacer.

Mientras tanto, seguro que más de uno ya está escribiendo el guión para la película.

Roberto Baca

Escribo cosas de vez en cuando