Vacunas peligrosas, riesgos calculados

23-11-2009

El día de hoy me llegó vía Twitter uno de los encabezados más amarillistas que he visto en torno a la gripe porcina H1N1 y su vacuna: Canadá frena vacunas contra influenza

El titular nos quiere dar a entender que el gobierno canadiense ha detenido la distribución de las vacunas contra la influenza, cuando la realidad es que no es cierto. El artículo mismo después explica que ha sido un solo lote que ha causado reacciones alérgicas en 6 (seis) personas, o 1 de cada 20,000 que ha recibido la vacuna (0.005%) cuando lo normal es de 1 en 100,000 (0.001%).

Debemos recordar que la vacuna se está distribuyendo a millones de personas. Con esos números es normal que veamos grandes cantidades de personas que tienen una reacción adversa. Por ejemplo, si los 33 millones de canadienses se vacunan veremos que habrá más de 30 mil personas que presentarán reacciones graves a la misma. Entre los mexicanos ese número será de más o menos 100,000 personas (si todo mundo se vacuna).

¿Son muchísimas personas? Sin duda ¿Es un riesgo inaceptable causado por la celeridad con la que se metió la vacuna al mercado? No.

La enfermedad ha causado pocas muertes, pero tampoco ha infectado a tantas personas. En México, según cifras oficiales, el virus ha infectado a algo más de 64,000 personas, causando la muerte a 573. Esto es una tasa de mortandad del 0.009%. Ni siquiera estamos hablando de síntomas graves o efectos secundarios (como desencadenar diabetes), sino de la muerte. El número de afectados graves es muchísimo mayor.

Claro, para hacer la comparación un poco más ajustada a lo real tenemos que ver los números de Canadá para comparar igual con igual. En este país la enfermedad se ha detectado en 25828 personas, causando la muerte a 142, o sea 0.0055%. Más o menos la mitad que en México pero aún así ha causado la muerte a la misma tasa de personas que ha presentado síntomas graves contra la vacuna de este lote y más de cinco veces más de lo que debería ser normal. Y conste que estamos hablando de muerte por la enfermedad y reacciones graves en el caso de la vacuna.

En comparación el riesgo de la vacuna es mucho menor y hasta el momento se ha comportado dentro de parámetros aceptables. Es cierto que el desarrollo de la vacuna se aceleró, pero después de todo la vacuna no es sustancialmente diferente a la de la gripe normal que se produce y cambia cada año. Lo complicado fue encontrar como hacer para que nuestro cuerpo aprendiera a reconocer al H1N1, pero la base en sí de la vacuna no cambió.

Aún así, como todo en la vida, hay riesgos conocidos y desconocidos. Si de algo sirven estos reportes es para demostrar que la vacuna está dentro de los riesgos aceptables y calculados previamente y que su uso está siendo monitorizado efectivamente. Creo que los periodistas deberían pensar más en lo que hacen.

Roberto Baca

Escribo cosas de vez en cuando