Ni twitter está a salvo de la policía del copyright

Algunos de ustedes tal vez sabrán de la ley DMCA que protege los derechos de autor en medios digitales, que en principio suena bien pero en la práctica se ha prestado para una infinidad de abusos, entre otros el obligar a Youtube a quitar las excelentes parodias de Hitler, con todo y que la parodia forma parte de la libertad de expresión.

Pues la última es que ahora hasta lo que tuitées puede eliminarse por faltas a la DMCA. Según lo han reportado en Mashable y Ars Technica un usuario tuiteo su último post de su blog personal donde habla del álbum filtrado de The National e incluyó una liga a una de las canciones filtradas.

Pues alguien supuestamente dueños de ese copyright pidió a Twitter quitar el tuit en cuestión. Ok, entiendo que sí dé mucho coraje que alguien filtre tu trabajo antes de que lo termines y te robe esa satisfacción de presentarlo como debe ser, la exclusividad con los medios, las posibles ganancias generadas, etc. pero el álbum ya se filtró, el daño está hecho. Entendería que pidieran al dueño del blog qutiar la liga al material filtrado (que no han hecho, por cierto), pero el problema es que la DMCA se está aprovechando para abusar y quitar todos los referentes a algo con lo que las empresas no están de acuerdo o que remotamente pudieran estar ligadas a una de sus propiedades.

Twitter dice que ellos hicieron lo correcto y lo que el usuario debe hacer es inconformarse por escrito, con lo cual su tuit volvería a existir. Eso está bien, pero las empresas también deberían ser más activas en la protección de los contenidos de sus usuarios, no simples monitos empuja-palancas.

¿Quién tiene la razón?

Historia de un plagio 2.0

Todo empezó un buen día cuando el bloguero indio Diwaker Gupta notó que el sitio del Consorcio de la Comunidad de Computación compartía una enorme similitud con el de Una Lista Aparte, el sitio del gurú de los estándares y la web semántica, Jeff Zeldman.

Diwaker decidió hacer un post sobre esto, sin percatarse todavía que las similitudes eran más que mera coincidencia, de hecho el código estaba copiado completamente de una de las plantillas anteriores de ULA hasta el punto de no haber quitado los comentarios del código que dejaban establecida la propiedad. Zeldman se percató y a su vez hizo un post acusando directamente al CCC de robo. Lo que es peor es que el CCC depende del Fondo Nacional para las Ciencias, parte del gobierno de los Estados Unidos.

Las reacciones contra el CCC no se hicieron esperar y más de uno mandó un correo directamente a los responsables del sitio para cuestionarles sobre el diseño robado. Hay que reconocer que la acción del CCC fue rápida y adecuada; al verse alertados quitaron inmediatamente el sitio dejándolo sin nada más que una nota de “En Mantenimiento”, se disculparon con Zeldman y Una Lista Aparte y después subieron otro diseño con la disculpa pública visible a todo mundo. Que la dependencia oficial haya tomado esas acciones de manera tan rápida y humilde es loable.

Lo más seguro es que la administración del CCC no se hubiera dado cuenta (aunque cuesta trabajo creerlo, con los comentarios del código, pero démosles el beneficio de la duda) y que algún otro diseñador bajo contrato se le haya hecho fácil robarse el código y cobrar como si fuera original. Por supuesto, ése diseñador ahora puede ser sujeto a tener que reparar daños y perjuicios.

Leer los comentarios en el post de Zeldman es fascinante. Es alentador ver que la táctica del escarnio público funciona por lo menos en algunos casos, pero sigue siendo triste la facilidad con que algunos “diseñadores” se apropian del trabajo de otros sin los permisos necesarios y ni siquiera dar las gracias.

Me pregunto ¿pasaría lo mismo en México si algún sitio gubernamental o empresa se robara un diseño, foto o texto aún de manera tan descarada? Díganme cínico pero yo creo que no. Y eso me entristece.