Miren, mexicanos, el problema es este: a ustedes les gusta vivir en la mierda

La cosa está así, y es fácil entenderla, a ustedes, nosotros, a los mexicanos, nos gusta vivir en la mierda. Es la verdad, nos gustan las cosas sucias, desarregladas, feas y sin orden. ¿Por qué? Porque es lo más fácil, porque cuando el reguero es de todos nadie nos puede echar la culpa, no somos responsables porque es cosa de todos. Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así ¿y qué?

Y esa es la razón por la que México se encuentra en el lodazal de violencia, corrupción y desmadre generalizado actual.

Tomen mi caso, por ejemplo. Yo soy bien flojo y la verdad no se me da eso de acomodar ni tirar cosas. Cuando termino de leer una revista no la tiro “por si acaso”. Pero tampoco tengo un lugar especial para las revistas. Simplemente la dejo por ahí. Igual cuando cambio una tarjeta en la computadora o compro algo: pongo la tarjeta vieja y los cables por ahí, dejo la caja en el mismo lugar donde la puse para abrirla.

Después de varios años me encuentro con que vivo en un chiquero: cajas, revistas y partes de computadoras por todos lados y no se puede caminar. Creo que hay un nido de zarigüeyas por ahí, pero necesito equipo especial para poder buscarlo. Ya compré el equipo pero no sé donde lo dejé.

Igual con México. Una mordidita por aquí, una estacionada en doble fila por acá, le lloramos tantito al maestro para que nos pase, o le regalamos un pomo. Y así es mejor, nos ayuda a superar obstáculos rápidamente.

Y al paso de unos años, décadas, nos encontramos viviendo en un ambiente de mierda e insalubridad que ya no sabemos que hacer. La acumulación de porquerías que hemos ido juntando entre todos ya nos rebasó.

Claro, no lo admitimos. Sigue siendo culpa del mal gobierno, o de los gringos por ser tan cocos, o del Padre Maciel. Culpa de cualquiera menos de nosotros. Así no hay que cambiar de hábitos.

Mientras el pueblo siga siendo corrupto, flojo, irresponsable y carente de imaginación, el gobierno también, y las cosas no van a mejorar.

Ustedes saben si le siguen.

En lo que deciden le voy a prender fuego a mi casa. Más fácil que ponerme a limpiar.

La mayor parte del tiempo el silencio es inútil

Sobre todo en las redes sociales cuya mayor utilidad es la de permitir la comunicación y agregación de ideas, cosa que no puede pasar en silencio.

El día de ayer la patoaventura de Twitter fue el de usarse como plataforma para “recordar” a quien se le haya olvidado la muerte de 49 niños en el incendio de la Guardería ABC, que fue resultado de una más de las negligencias causadas por la corrupción nacional. Negligencia que no se ha castigado por la manera en que están involucrados personajes “influyentes” cercanos a la famillia del presidente Calderón.

Esto en sí no tiene nada de malo, al contrario, es algo que debe recordarse todos los días. Lo malo fue la manera que se eligió para la protesta: haciendo 49 minutos sin twittear, un minuto por cada niño muerto. Y no porque fuera mala en sí, sino porque no se ajusta a la realidad de los medios sociales.

Los minutos de silencio generalmente son efectivos cuando la gente se reúne y no hace lo que es natural: hablar. Se usan como momentos de reflexión y en señal de recuerdo. Esto no funciona en los medios sociales.

Para no twittear basta simplemente no hacer nada. De hecho se puede estar haciendo cualquier otra cosa: contestando el correo, leyendo los feeds, ver la tele, chatear, ver videos en Youtube, admirar el iPad, salir a la tienda, checar los twits (mi timeline se conservó tan activo como siempre, con eso que sigo gente de todos lados).

La fuerza de Twitter, y en general de las redes sociales, no está en no ser utilizados. No utilizarlos es lo natural. La verdadera fuerza está en usarlos para amplificar nuestra voz. Cuando callamos en una red social nadie se da cuenta porque el ruido no disminuye. Es como dejar de nadar cuando estás en el río, el río no se va a detener.

En el caso de los organizadores de #tuitsilencio, bien intencionados y todo pero se dejaron llevar por creer que Twitter es como un medio tradicional. He aquí cinco acciones que podrían haber llevado a cabo (y que todavía pueden hacer) que son más efectivas que guardar silencio:

Un tuit por minuto: Todos los participantes (y no nada más uno de los organizadores) hacen un tuit por minuto. Lo que quieras, pero uno por minuto con el hashtag elegido.

49 páginas en Facebook: El museo del Holocausto lo hizo, creó una página de una de las jóvenes víctimas del Holocausto. Seguro hay página creadas en Facebook sobre la Guardería ABC, pues tuitéenlas o enácenlas durante esos 49 minutos.

Blogs y más blogs. Creen una entrada o varias en un blog o varios, relaten los hechos en la Guardería ABC, hagan semblanzas delos niños y las vidas destrozadas de sus padres, tradúzcanlos, compartan el contenido activamente, denle la nota a los periódicos y a la tele. Y denle “publish” a todos a la misma hora.

Organizar un Blog Action Day: Muy similar al anterior pero con formato un poco más libre. Blog Action Day es un día que se elige para que los blogueros que quieran escriban sobre un tema en particular. En este caso sería el de la Guardería ABC, la corrupción y la impunidad. La diferencia es que se hace durante todo el día. Los que no tengan blog y quieran participar que se acerquen a su bloguero de confianza para hacer un post invitado, ayuden con las traducciones, las entradas en la wikipedia o la promoción.

Organizar un Camp: Los Camps son conferencias estilo libre, organizadas por quien quiera y donde expone quien quiera. Se organizan varias alrededor de México durante el año ¿por qué no organizar una sobre el tema de la Guardería ABC? Que exponga gente que quiera exponer los hechos, denunciar la corrupción, que se organicen mesas de trabajo para decidir como presionar o demandar a la autoridad una solución, cuales son las vías legales disponibles, como llamar la atención de los medios, el apoyo internacional, etc.

En fin, son sólo unas cuantas ideas que se me ocurren ahora mismo, todas ellas me parecen mejor que quedarse callado para que la gente “haga conciencia”. Digo, los que a estas alturas no tengan conciencia de este hecho atroz es porque ni son gente.

Finalmente no debemos olvidar que lo importante es llegar a acciones y el objetivo último es acabar con la corrupción e impunidad que se extiende en México por todos sus niveles y el territorio. Esta cultura cuesta la vida de muchas personas cada año, incluyendo estos niños. Y la cultura no se cambia callando.