Sobre la SOPA, Megaupload y copyright

Hace unos días la SOPA estuvo en boca de todos. Luego estuvo más porque cerraron Megaupload. La verdad es que hay que encontrar un punto medio en el que tanto los derechos de autor de protejan así como los derechos de los ciudadanos y el comportamiento natural de compartir.

Las leyes de copyright resolvieron un problema del siglo pasado, es hora de replantear el problema y desarrollar una nueva solución.

Ni twitter está a salvo de la policía del copyright

Algunos de ustedes tal vez sabrán de la ley DMCA que protege los derechos de autor en medios digitales, que en principio suena bien pero en la práctica se ha prestado para una infinidad de abusos, entre otros el obligar a Youtube a quitar las excelentes parodias de Hitler, con todo y que la parodia forma parte de la libertad de expresión.

Pues la última es que ahora hasta lo que tuitées puede eliminarse por faltas a la DMCA. Según lo han reportado en Mashable y Ars Technica un usuario tuiteo su último post de su blog personal donde habla del álbum filtrado de The National e incluyó una liga a una de las canciones filtradas.

Pues alguien supuestamente dueños de ese copyright pidió a Twitter quitar el tuit en cuestión. Ok, entiendo que sí dé mucho coraje que alguien filtre tu trabajo antes de que lo termines y te robe esa satisfacción de presentarlo como debe ser, la exclusividad con los medios, las posibles ganancias generadas, etc. pero el álbum ya se filtró, el daño está hecho. Entendería que pidieran al dueño del blog qutiar la liga al material filtrado (que no han hecho, por cierto), pero el problema es que la DMCA se está aprovechando para abusar y quitar todos los referentes a algo con lo que las empresas no están de acuerdo o que remotamente pudieran estar ligadas a una de sus propiedades.

Twitter dice que ellos hicieron lo correcto y lo que el usuario debe hacer es inconformarse por escrito, con lo cual su tuit volvería a existir. Eso está bien, pero las empresas también deberían ser más activas en la protección de los contenidos de sus usuarios, no simples monitos empuja-palancas.

¿Quién tiene la razón?

Homosexualidad y adopciones

Otra cosa que ha andado de moda en México es lo de la homosexualidad, con eso de la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, y la posibilidad de que una pareja de homosexuales matrimoniados adopte.

A ver, vamos a dejar la cosa clara, punto por punto:

1. Todos somos iguales.
2. Como todos somos iguales merecemos los mismos derechos.
3. Eso incluye el derecho a matrimoniarse con quien se pegue la gana, y al que no le parezca pues muy su problema.

Una vez aclarada la primera parte, vamos a la segunda:
4. Los niños tienen derecho a un hogar estable.
5. Los matrimonios homosexuales pueden ser estables.
6. Ergo, los matrimonios homosexuales que sean estables, siendo que están en igualdad de derechos que los heterosexuales, deben poder adoptar.

Punto. Cualquier otra cosa es hipocresía pura. Veamos algunas de las estupideces que arguyen quienes están en contra:

1. “Se burlarán de los niños en las escuelas” Los niños se burlan de cualquier cosa en las escuelas. Uso lentes desde los 10 años y me apellido Baca ¿crées qué no se burlaban de mí? Sin embargo el problema no es mío, sino de la gente que se burla. Si las burlas se convierten en crueles y pasan de la diversión al ataque y el desprecio, eso es algo que no se debe tolerar. No se puede culpar a la víctima. Quien crea eso es un idiota.

2. “Se van a hacer homosexuales” La homosexualidad no es algo que se adquiera por contagio, contacto o ejemplo. Si así fuera no habría homosexuales, todo mundo sería heterosexual porque así es la cultura imperante. Si el escuincle es homosexual, va a ser homosexual sin importar quienes sean los padres, igual si es heterosexual.

3. “Atenta contra los derechos del niño” ¿Cuáles derechos exactamente? Muchos niños de padres heterosexuales viven en ambientes de violencia e inestabilidad. Muchos no merecerían ser padres, sin embargo pocos les cuestionan el derecho.

Espero que con esto quede concluido el falso debate.

Derechos para autores y distribuidores, bien ¿y los consumidores? #ACTA

Ultimamente se ha escuchada más del ACTA ya que se acerca la fecha en que se dará a conocer a las legislaturas del mundo para su aprobación. Es parte de una serie de tratados comerciales internacionales que se están negociando para que los países compitan más parejo entre sí.

La materia del ACTA es la propiedad intelectual y su protección. O sea todo lo que es música, literatura, cine y otras obras artísticas y culturales; su explotación comercial, protección contra piratería y todas esas cosas.

Todo eso está muy bien y es necesario que se regule. El problema es que la redacción inicial se dejó a Estados Unidos (tienen derecho, cada país tuvo oportunidad de elegir) quienes se han encargado de hacerlo en privado y consultando únicamente a los grandes distribuidores. Una copia del ACTA que se coló a Wikileaks hace parecer que, por lo menos en los borradores iniciales, se incluyen medidas que obligarían a los proveedores de servicio de internet a convertirse en espías para las grandes empresas, denunciando a quienes descarguen contenido protegido.

Bueno, por un lado tienen razón que muchos descargamos contenido sobre el cual no tenermos permiso y esto no es correcto. Pero por el otro se está incurriendo en varias faltas a los derechos de los demás, como privacidad y presunción de inocencia. También se incurre en el peligro de criminalizar actividades que no afectan masivamente a la industria pero que son necesarias para el fomento y desarrollo de la cultura entendida como las actividades humanas que realizamos en común y nos definen como grupo.

Por ejemplo, copiar o mandar a alguien una canción que nos ha gustado, hacer copias privadas, sentarse en la banqueta a escuchar música con amigos, etc. Todas estas podrían convertirse en actividades ilícitas.

Estoy de acuerdo que los autores y distribuidores necesitan tener una retribución para poder continuar creando y distribuyendo; pero no se puede anteponer esto al beneficio común. Sin embargo, también estoy de acuerdo que se necesita un modelo de negocios que sustituya al actual de crear una escasez artificial para lucrar con la propiedad intelectual, pero no se ha encontrado.

En lo que se encuentra, digamos que estas son mis observaciones sobre como debería funcionar un sistema de derechos de propiedad intelectual y esas cosas:

1. Los usuarios a los que se encuentre culpables de descargar contenido protegido tendrán que pagar un monto compensatorio a los dueños de ese contenido (no a las asociaciones) por lo descargado, no lo compartido. Este monto debe tener un límite superior razonable y que vaya acorde con la cantidad descargada y las posibilidades de la persona.

2. Los distribuidores y creadores no podrán limitar la creación de copias privadas ni el uso de extractos para comentar, criticar, reseñar o demostrar (la doctrina del “fair use”)

Estas medidas pueden sonar débiles pero me parecen justas. Lo más importante no es conservar una industria o empresa específica sino alentar la adopción de nuevos modelos de negocios, cosa que no ocurrirá si los estados construyen barreras artificiales para sostener a los actuales.

Tampoco se trata de castigar o demonizar a quienes descargan contenido sobre el cual no tienen permiso, ni tampoco dejar que se abuse de estos mecanismos de distribución, sino que se pague lo justo.

Sin embargo, todavía más importante será que como consumidores apoyemos a aquellos creadores que adopten otros esquemas de licenciamiento, como Creative Commons, y que se deslinden de las distribuidoras tradicionales y sus esquemas cerrados. No basta decir “no estoy de acuerdo”, hay que demostrarlo y la mejor manera de hacerlo es con nuestra cartera.

Historia de un plagio 2.0

Todo empezó un buen día cuando el bloguero indio Diwaker Gupta notó que el sitio del Consorcio de la Comunidad de Computación compartía una enorme similitud con el de Una Lista Aparte, el sitio del gurú de los estándares y la web semántica, Jeff Zeldman.

Diwaker decidió hacer un post sobre esto, sin percatarse todavía que las similitudes eran más que mera coincidencia, de hecho el código estaba copiado completamente de una de las plantillas anteriores de ULA hasta el punto de no haber quitado los comentarios del código que dejaban establecida la propiedad. Zeldman se percató y a su vez hizo un post acusando directamente al CCC de robo. Lo que es peor es que el CCC depende del Fondo Nacional para las Ciencias, parte del gobierno de los Estados Unidos.

Las reacciones contra el CCC no se hicieron esperar y más de uno mandó un correo directamente a los responsables del sitio para cuestionarles sobre el diseño robado. Hay que reconocer que la acción del CCC fue rápida y adecuada; al verse alertados quitaron inmediatamente el sitio dejándolo sin nada más que una nota de “En Mantenimiento”, se disculparon con Zeldman y Una Lista Aparte y después subieron otro diseño con la disculpa pública visible a todo mundo. Que la dependencia oficial haya tomado esas acciones de manera tan rápida y humilde es loable.

Lo más seguro es que la administración del CCC no se hubiera dado cuenta (aunque cuesta trabajo creerlo, con los comentarios del código, pero démosles el beneficio de la duda) y que algún otro diseñador bajo contrato se le haya hecho fácil robarse el código y cobrar como si fuera original. Por supuesto, ése diseñador ahora puede ser sujeto a tener que reparar daños y perjuicios.

Leer los comentarios en el post de Zeldman es fascinante. Es alentador ver que la táctica del escarnio público funciona por lo menos en algunos casos, pero sigue siendo triste la facilidad con que algunos “diseñadores” se apropian del trabajo de otros sin los permisos necesarios y ni siquiera dar las gracias.

Me pregunto ¿pasaría lo mismo en México si algún sitio gubernamental o empresa se robara un diseño, foto o texto aún de manera tan descarada? Díganme cínico pero yo creo que no. Y eso me entristece.

Copyright y derechos de autor en internet

Si creaste contenido para internet que quieres proteger y no sabes que derechos tienes o que hacer para defenderlos en caso de robo dale una leída a este artículo para que tengas una idea rápida. De Robertobaca.Net

Hace más de cincuenta años se celebró en Ginebra, Suiza una convención sobre la protección de derechos de autor y un par de décadas después se ampliaron estos derechos. A esta convención se ha unido casi un centenar de países que han acordado una definición sobre los derechos de autor y su protección.

Entre los acuerdos que se adoptaron en la convención está todas las obras se consideran propiedad de su autor y protegidas desde el momento en que quedan plasmadas en un medio físico o electrónico. Es decir, desde el momento de su creación. No es necesario registro ni nada así, sino simplemente crear algo para ser considerado un autor y tener derecho a la explotación de esa obra, ya sea directamente o por medio de la autorización a terceros.

Generalmente se pone la leyenda Copyright o el símbolo © para dar a conocer que la obra está protegida y que tú eres el autor, pero no es estrictamente necesario. También puedes registrar tu obra ante el registro de propiedad intelectual o de derechos de autor de tu país. Esto con el fin de que quede una constancia pública ante la autoridad de que tú eres efectivamente el autor. Si alguien más llegara a robar tu obra tendrías una manera fácil de comprobar la autoría.

Sin embargo, hay mucha gente a la que el actual esquema de copyright le parece limitado ya que no estimula la creación de obras basadas, no copiadas, en obras de otros autores, haciéndolas diferentes, mezclándola, tomándolas de inspiración, etc.

Para eso se crearon los esquemas copyleft, que le da a los autores más flexibilidad para decidir que se puede hacer con sus creaciones: usarlas libremente, hacer obras derivadas, etc. Uno de los esquemas de este tipo más exitosos es el Creative Commons al que le puedes echar una mirada y ver si te conviene más que el copyright tradicional.

Sitios Relacionados

  • marcas.com.mx Una introducción a los derechos de autor. Aunque está enfocado a México el sistema mexicano sigue la convención de Ginebra, así que lo básico aplica para los demás países signatarios.
  • Creative Commons en México es el organismo que se encarga de difundir y apoyar el esquema de Creative Commons en México. De aquí puedes acceder también a la información de otros países.