Como promocionar tu sitio sin caer en malas prácticas

¡Nuestro sitio es fabuloso! ¿Verdad? ¡Es tan fabuloso que todo mundo debe conocerlo, así que voy a poner la dirección a mi sitio en todos lados y voy a decir que tan fabuloso es! Para tener más éxito voy a crear múltiples cuentas en un montón de lados para comentar la fabulosidad de mi sitio.

Uno de los primeros errores en los que se cae cuando quieres dar a conocer tu sitio es lo anterior: ponerlo en todos lados y crear cuentas falsas para darlo a conocer. Es una práctica muy nefasta llamada “astroturfing” (por el pasto artificial que ponen en algunos estadios).

Puede funcionar durante algún tiempo, pero casi siempre el engaño acaba por ser descubierto y quien lo hace pierde muchísimos puntos de confianza y credibilidad en su público.

Entonces ¿qué podemos hacer que funcione y que nos gane la confianza de nuestros clientes?

Hay varias cosas que se pueden hacer de una forma ética y responsable. He aquí una serie de pasos:

1. Identifica a quien sí le interesa. Todo producto o servicio, por muy superfabuloso que sea, no le interesa a todo mundo. Hay un montón de gente a la que no le importa. Así que lo primero que hay que hacer es identificar a quien sí le interesa, crear un perfil de tu cliente ideal y así sabrás a que tipo de audiencia dirigirte.

2. Busca donde se está reuniendo esa gente. Una vez que puedes definir el grupo de gente al que te quieres dirigir puedes empezar a buscar foros, sitios y otros tipos de comunidad que han sido formadas por este tipo de personas o donde ellas se reúnen.

3. Únete a las comunidades establecidas. No tengas miedo en comenzar a participar, pero ten cuidado, antes de poder ofrecer tu servicio debes convertirte en un miembro de la comunidad. Escucha primero y participa contestando preguntas, opinando en conversaciones o contestando en twitter, pero hazlo como persona, ofreciendo algo útil y de valor. Tus primeras participaciones no son el lugar para promocionarte. Sin embargo sí usa tu perfil para contar sobre tu empresa, producto o servicio. Una mención discreta en la firma (en el caso de los foros) también es aceptable.

4. No promociones, ayuda. Una vez que eres conocido entre la comunidad y tienes cierta credibilidad y confianza, no tengas miedo de contactar directamente a los usuarios que veas que puedes ayudar con tu producto. No trates de vender sino de ayudar: “Vi que tienes este problema, te puedo sugerir tal y tal” En vez de “¡Cómprame! ¡Esto está chidísimo!”

5. Ante todo se trata de personas. No veas a los miembros de tus comunidades como clientes, consumidores o mercado meta. Son personas antes que nada, trátalos como tales y tendrás muy buenas relaciones en todos sentidos.

Historia de un plagio 2.0

Todo empezó un buen día cuando el bloguero indio Diwaker Gupta notó que el sitio del Consorcio de la Comunidad de Computación compartía una enorme similitud con el de Una Lista Aparte, el sitio del gurú de los estándares y la web semántica, Jeff Zeldman.

Diwaker decidió hacer un post sobre esto, sin percatarse todavía que las similitudes eran más que mera coincidencia, de hecho el código estaba copiado completamente de una de las plantillas anteriores de ULA hasta el punto de no haber quitado los comentarios del código que dejaban establecida la propiedad. Zeldman se percató y a su vez hizo un post acusando directamente al CCC de robo. Lo que es peor es que el CCC depende del Fondo Nacional para las Ciencias, parte del gobierno de los Estados Unidos.

Las reacciones contra el CCC no se hicieron esperar y más de uno mandó un correo directamente a los responsables del sitio para cuestionarles sobre el diseño robado. Hay que reconocer que la acción del CCC fue rápida y adecuada; al verse alertados quitaron inmediatamente el sitio dejándolo sin nada más que una nota de “En Mantenimiento”, se disculparon con Zeldman y Una Lista Aparte y después subieron otro diseño con la disculpa pública visible a todo mundo. Que la dependencia oficial haya tomado esas acciones de manera tan rápida y humilde es loable.

Lo más seguro es que la administración del CCC no se hubiera dado cuenta (aunque cuesta trabajo creerlo, con los comentarios del código, pero démosles el beneficio de la duda) y que algún otro diseñador bajo contrato se le haya hecho fácil robarse el código y cobrar como si fuera original. Por supuesto, ése diseñador ahora puede ser sujeto a tener que reparar daños y perjuicios.

Leer los comentarios en el post de Zeldman es fascinante. Es alentador ver que la táctica del escarnio público funciona por lo menos en algunos casos, pero sigue siendo triste la facilidad con que algunos “diseñadores” se apropian del trabajo de otros sin los permisos necesarios y ni siquiera dar las gracias.

Me pregunto ¿pasaría lo mismo en México si algún sitio gubernamental o empresa se robara un diseño, foto o texto aún de manera tan descarada? Díganme cínico pero yo creo que no. Y eso me entristece.