La web ha ganado

Uno de los principios de crear sitios web estandarizados es que estos deben ser accesibles, es decir, deben poder utilizarse por cualquier dispositivo o medio que tenga acceso a la web, no poner barreras artificiales a ciertos navegadores o equipos. Esto no quiere decir que funcionen igual, sino que se vean lo mejor posible aprovechando las fortalezas del medio donde se está mostrando.

Bajo este principio muchos de nosotros mantenemos que la “web móvil” no existe, solo la web. Los sitios que no se pueden utilizar en un dispositivo móvil es por estar mal hechos. Las razones por las que se hace mal un sitio va desde la falta de interés del diseñador por usar tecnologías estandarizadas, hasta la ignorancia de los dueños del sitio de que están perdiendo buenas oportunidades y visitantes por no tener un sitio que pueda verlo cualquier persona.

Uno de los más grandes culpables es Flash. Bueno, en realidad no es su culpa, si uno quisiera se podrían hacer sitios con Flash que puedan verse bien en una pantalla pequeña, optimizados para anchos de banda estrechos y se pueden usar técnicas de detección para servir Flash cuando tenga sentido y HTML tradicional cuando no.

El verdero problema es que muchos diseñadores han insistido en recargar sus “sitios” Flash de animaciones, imágenes y sonidos que no tienen razón de ser, dificultando su acceso y limitando su uso a unos cuantos dispositivos y anchos de banda. Todo por entender mal la finalidad de un sitio web.

Por lo mismo el plug-in de Adobe se ha vuelto cada vez más recargado y pesado, más grande, exigente e inestable. Los primeros en declararlo indeseable en dispositivos móviles fue Apple, quienes no lo implementaron en su versión de Safari para el iPhone. Android sí lo implementó, pero a menos que uno vea videos es fácil ver en un listófono Android todas las fallas de un sitio desarrollado en Flash y convencerse que Apple tenía razón: usar Flash en el móvil no tiene sentido.

La mayor parte de los dispositivos con que la gente accedera a la web en el 2015 serán móviles

Y en un mundo en que los dispositivos móviles se están convirtiendo rápidamente en la vía de acceso principal a la web esto es una falla terrible de parte de cualquier interesado en tener un sitio web.

Los últimos en darle la espalda a Flash son los de Microsoft. Windows 8 incluye la interfaz Metro, esta será la manera principal de usar una tableta o laptop con pantalla táctil, incluyendo la navegación por la web. Y el navegador web no puede usar Flash (ni otros plug-ins).

La razón oficial es la seguridad y simplicidad (o sea que esperan que esa interfaz la use gente insegura y simplona… que es lo más probable) y aunque es posible usar Flash si uno cambia la interfaz a la tradicional es casi seguro que la favorita para usar mientras se anda en la calle será Metro.

Ahora más que nunca es cuando los diseñadores que todavía están atados a Flash deben comenzar a aprender tecnologías estándar. Ni modo, van a tener que abrir el editor de texto y aprender HTML5 y CSS3 en lo que llegan herramientas gráficas que estén a la altura. Lo cierto es que ya no van a poder desarrollar el mismo tipo de sitio abigarrado y pesado. Y no nada más por las limitaciones de HTML5 y CSS3, sino también por las nuevas exigencias del medio: pantallas pequeñas, anchos de banda limitados; y el contexto en que la gente va a usar internet: en la calle no tienes tiempo de ver la animación de entrada ni de adivinar la navegación del sitio, simplemente quieres entrar, hacer lo que tienes que hacer y salir. Todo esto mientras estás en un alto, el autobús, en un restaurant o esperando en una esquina.

Este nuevo contexto exige una nueva mentalidad en el diseño y la capacidad de crear sitios que funcionen bajo diversas modalidades (de pantalla, de usuario, de lugar). Hasta el momento la mayor parte de los diseñadores ha demostrado ser muy inflexible, incapaces de pensar más allá del papel y adoptar un medio fluido y alterable por el usuario, siguen atados mentalmente a los viejos conceptos. Lo peor es que luego se burlan de los contadores e ingenieros cuando pueden ser igual de cuadrados o más.

Sin embargo, cada vez más son los verdaderos creativos que están experimentando con código, diseño y casos de uso para construir una web adaptada a esta década (iba a decir al siglo, pero quien sabe que pase en 10 años, menos en 100). Lo que me parece será el primer clavo en el ataúd de Flash y el diseño web “tradicional” (el ataúd lo construyeron los móviles, pero falta clavar la tapa y echarlo al hoyo) es el nuevo sitio del Boston Globe.

El diseño cambia y se adapta al dispositivo donde se esté mostrando, siempre de manera atractiva y teniendo en cuenta las necesidades de quien lo está leyendo. Intenta cambiar la ventana del navegador para que veas a lo que me refiero. Ethan Marcotte de hecho fue quien propuso por primera vez el concepto de “diseño responsivo” para describir este conjunto de técnicas y el Boston Globe es el primer sitio de gran tráfico que lo implementa. Aún más, este sitio se va a convertir en la “app” móvil para el periódico quienes podrán comercializarlo en cualquier plataforma sin gastar más o pagar derechos de piso por estar en la App Store.

Con esto solo los más recalcitrantes seguirán aferrados a Flash, ocultando a sus empleadores la verdad: Flash en la web está muriendo, excepto algunos casos de uso muy específicos usar Flash es una desventaja. Y esos casos disminuyen a cada instante.

Así que si eres “creativo” aferrado al Flash o “diseñador web” que no sabe que es CSS, ahora es el momento de empezar a aprender. Te quedan uno o dos años antes que tu especialización se vuelva un lastre, todavía estás a tiempo.

En el futuro los diseñadores web podrían desaparecer

Por lo menos eso dice este artículo de opinión en la revista Smashing y que ha causado reacciones entre casi todos los diseñadores de renombre. En lo personal dudo mucho que el papel del diseñador deje de tener relevancia al corto o mediano plazo.

El argumento central de la columna editorial se centra en que lo más importante de la web son los datos y el contenido; conforme estos datos se liberan para poder presentarse en cualquier dispositivo (listófono, tableta, televisión, reloj despertador, cafetera, yoyo, etc.) el diseño en cada sitio dejará de ser relevante ya que la interfaz principal será la del dispositivo donde estés viendo la información.

El problema con el artículo es que olvida dos cosas: 1) La web como la conocemos hoy, con páginas y sitios, no va a desaparecer; y 2) el fin de esa información y datos es impulsar a quien la consume a que haga algo.

El primer punto es más fácil de abordar. Estos dispositivos nuevos no vienen a reemplazar a la web, sino a hacerla más accesible, más disponible y más flexible. Si acaso el papel del diseñador (y el sufrido desarrollador esclavizado tras bambalinas sin esperar reconocimiento) será más importante, ya que necesitará la experiencia y conocimiento para hacer que la información pueda adaptarse a los diferentes dispositivos y las circunstancias en que se estén usando.

El segundo tiene que ver con lo que debería ser la finalidad de todo sitio web. La información que ponemos (por lo menos si buscamos trascender de lo meramente personal) generalmente busca un objetivo: aumentar ventas, conseguir votos, concientizar, crear presión social, etc. Este objetivo debe quedar claro en los consumidores y además les debemos dar un camino que ellos puedan seguir fácilmente para aumentar las probabilidades de que nuestra audiencia haga lo que queremos.

Más o menos lo que Ryan Carson quiso dar a entender con su tweet y el post de “Ser Profesional de UX no es un trabajo de verdad”.

Los diseñadores y desarrolladores irán cambiando la manera en que resuelven los problemas de información de un paradigma centrado en el navegador o el dispositivo a un paradigma centrado en la experiencia de usuario y lo que queremos que haga.

Es algo que ya estamos viendo pero que va a cobrar cada vez más relevancia.

La iPad y el diseño web

Steve Jobs llamó a la nueva iPad “el aparato definitivo para navegar en la web”, algo así. Claro, está por verse que pasará pero lo más seguro es que la iPad se venda muy bien sobre todo en un segmento del mercado más o menos afluente y que de pronto se encontrará con que tiene en sus manos una nueva manera de acceder a la información de la red: desde cursos y videos de gatitos en Youtube, blogs, foros y aplicaciones en línea.

Todo esto tendrá un impacto en los diseñadores y desarrolladores de sitios. Aunque el iPad es un aparato muy flexible con una resolución generosa para un dispositivo portátil, no deja de ser más pequeña que un monitor normal en estos días. Además que se puede voltear para cambiar la orientación.

Por lo que hemos visto en el iPhone esto no será gran limitante pero de todos modos querrás hacer tu sitio adaptable a las diferentes resoluciones del iPad. Por ejemplo, aunque es posible que el iPad haga un zoom automático para meter la página en su pantalla conservando todas las proporciones, tal vez no quieras conservar las proporciones y sea más importante mantener un área con cierto ancho.

O tal vez quieras hacer ciertos elementos y contenido más prominentes en la pantalla del iPad de lo que son en una pantalla de escritorio. Esto implica diseños líquidos y flexibles, el diseñador tendrá que pensar en términos de distintas resoluciones y orientaciones. Es algo que algunos hacían hace un par de años pero con las nuevas funcionalidades de zoom se dejó de hacer. Ahora va a rescatarse.

Afortunadamente el iPad incluye un gran navegador con soporte para HTML5, CSS3 y JavaScript por lo que hacer estas cosas no representará gran dificultad técnica. De hecho, si eres de los que sigue las mejores prácticas de desarrollo web probablemente no tengas que hacer absolutamente nada.

Lo más complicado será cambiar la mentalidad del diseñador, sobre todo aquellos que no entienden bien el medio en que se están desenvolviendo. En más apuros estarán los diseñadores que no saben hacer sitios flexibles o que no se molestan en aprender html (esa cosa que sale cuando le aprietas en vista de código en el Dreamweaver). Si sus clientes se comienzan a dar cuenta que su sitio no se ve bien en el iPad (a ver si friegan igual que como cuando no se ve en IE6) muchos van a tener que ponerse al día de manera acelerada.

Más color de hormiga la tendrán los flasheros. Por flashero no me refiero a todos los desarrolladores de flash, sino nada más a los que todo lo hacen con flash sin consideración por la accesibilidad y usabilidad del sitio.

El iPad, hasta donde sabemos ahora, no soportará Flash. Así que si has hecho un sitio que sea puro Flash o que tenga elementos importantes, como la navegación, hecha en Flash, no se verá nada o será inutilizable para quienes tengan un iPad.

A lo mejor no te importa mucho, pero tus clientes van a estar perdiendo clientes y visitantes, así que no les va a agradar (ok, a los que se den cuenta), y finalmente te va a repercutir.

En las filas de Adobe no están nada contentos y culpan a Apple de la falta de soporte para Flash. No dudo que tengan parte de razón, sobre todo cuando señalan que el iPad no puede ser el dispositivo definitivo para navegar por la red si no soporta Flash.

Para bien o para mal Flash es parte importante de la red y pasará mucho tiempo antes que HTML5 alcance una presencia suficiente para desbancarlo (y que se desarrolle un IDE con el que los diseñadores puedan trabajar de un modo parecido a que lo hacen en Flash).

Adobe dice que no hay por que temer, la versión CS5 te permitirá crear una aplicación lista para iPhone simplemente haciendo click en “Save As…”, pero una aplicación no es un sitio web y habría que ver que tan bien se implementa esta característica.

Por lo pronto los fans de Flash están haciendo trinchera, pero si el iPad es tan exitoso como el iPod a mí me parece que no les quedará otra que admitir derrota y aprender estándares si no quieren ser arrollados por la Appleanadora.

El diseñador británico Andy Clarke está de acuerdo conmigo, por lo menos en la parte sobre el diseño líquido.

Cosas que espero para el próximo año

Estas son las cosas que espero que pasen en el 2010 en materia de tecnología, medios sociales, internet y eso. No son predicciones, son deseos.

Que alguien encuentre un uso para Google Wave. A pesar de ser una plataforma con buen potencial, el problema es que nadie le ha encontrado un uso que verdaderamente lo demuestre. Lo que a Google Wave le hace falta es un Killer App que haga que la gente lo adopte y experimente con nuevas aplicaciones.

Una manera de filtrar el ruido en medios sociales. Sitios como Facebook, Twitter, blogs, feeds, etc. son excelentes para recibir información de cosas que te interesan. Lo malo es que son todavía mejores para recibir información de cosas que no te interesan y cada vez es más difícil separar la señal del ruido. Es muy difícil de automatizar la separación porque lo que para mí es ruido para ti tal vez no lo sea y viceversa. Lo ideal sería una especie de inteligencia artificial que sepa distinguir lo que nos importa de lo que no tanto y que además nos pueda alertar sobre acontecimientos que no necesariamente nos importan pero que sería bueno saberlos.

Un API para atraerlos a todos y en el back-end unirlos. De las mejores cosas que pasaron en el 2009 fue la popularización de las APIs abiertas para crear servicios sobre servicios en línea. En el 2010 la tendencia debería continuar con la estandarización de las APIs, es decir, que podamos mantener más o menos el mismo código en nuestras aplicaciones aún cuando cambiemos de servicio, digamos de Picasa a Flickr o viceversa. ¿Sueño guajiro o pueden ser cosas cómo el YQL un antecedente?

Todo es una red social. Ya que estamos en lo de las uniones y eso, no estaría mal que nuestros comentarios, datos personales, artículos escritos, etc. pudiéramos compartirlos con ciertos grupos de personas. El uso de microformatos puede ayudar en esto, pero hace falta una estructura que pueda unir los puntos no sólo para identificar nuestra información, sino la de personas con la que nos relacionamos. Y, claro, tal vez más importante, proteger esta información.

Que la gente entienda que los navegadores sin diferentes. Todavía hay quien pide que sus sitios se vean igual en todos los navegadores, incluso los muy viejos como IE6. Aunque soy de la idea que debemos programar para todos los navegadores esto no quiere decir que en todos tengan que funcionar o verse igual. Deben funcionar y verse bien, que no es lo mismo.

El fin de las casas distribuidoras de contenidos. Las actuales distribuidoras se quejan mucho de las pérdidas por piratería y eso, pero en realidad ése no es ningún problema. Al contrario, a pesar de la piratería la libre circulación de sus productos al final les ayuda. El verdadero peligro para las distribuidoras estará cuando la gente deje de depender de ellas para hacerse de esos productos, que decidan cortar con el intermediario, vaya. Si empezamos a crear nuestro propio entretenimiento y a distribuirlo directamente a los consumidores, poco a poco iremos reduciendo nuestra dependencia en las grandes distribuidoras comerciales hasta que desaparezcan.

Estos son algunos de mis deseos para 2010 ¿Cuáles son los tuyos?