El Kindle Fire es el nuevo reto para los diseñadores web

El desarrollo web se pone interesante con la aparición de nuevos dispositivos móviles

Hace unos pocos días salió a la venta el muy anticipado Kindle Fire, el nuevo “lector de libros” de Amazon que además de leer libros es algo así como una tableta.

Y digo “algo así” porque en realidad no es una tableta, competencia del iPad u otras similares, sino es un dispositivo diferente que ocupa un nicho entre el lector antiguo y el iPad, el Xoom, el Galaxy Tab y demás.

Como tal es más limitada. Lo que no es muy limitado es la pantalla, tiene una resolución de 1024 x 600 pixeles, lo que la coloca en la categoría de algunos monitores de 14 o 15″ de antaño. El problema es que su pantalla es de solo 7″, por lo que todo se ve mucho más pequeño.

La resolución de la pantalla del Kindle hace que nuestros sitios web se vean completos, pero la densidad, es decir, el número de puntos por centímetro, es mucho mayor, los pixeles son mucho más pequeño y por tanto todo nuestro sitio se verá más pequeño: tamaño de letra, botones, imágenes, etc.

El experto en usabilidad Jakob Nielsen dejó al Kindle por lo suelos cuando se trata de usar sitios web. De plano recomendó a los desarrolladores a presentar el contenido móvil en un Kindle. El problema es que la pantalla es bastante más grande que un móvil por lo que no estaremos aprovechándola bien.

¡Qué dilema! El Kindle es apenas el primero de una clase nueva de dispositivos: pantallas pequeñas con una gran densidad de pixeles. Además es un dispositivo móvil, así que de todos modos el contexto en que se usará seguramente será muy diferente al de una computadora de escritorio, o incluso un teléfono. Así que estaría mal darle la misma página que le damos a una PC o a un iPhone.

La mejor manera de acercarse al desarrollo de un dispositivo como estos sería usando la característica resolución para un media query en css:

media: screen and (min-resolution: 99dpi);

Esto nos ayudaría a determinar si la pantalla de nuestro visitante es de muy alta densidad y poder así presentarle botones más grandes e imágenes de mejor calidad, y tal vez ocultarle o quitar relevancia a partes que tienen sentido en otro tipo de aparatos pero no en una tableta.

La diferencia entre una pantalla de 10″ y una de 7″ es notoria y presenta nuevos retos para el diseño de sitios web. Foto de Gadgetmac.

Desafortunadamente no tengo un Kindle Fire para probar (se aceptan donaciones 🙂 ) y no sé si aceptará este tipo de media query. Sería lo ideal porque así nos aseguramos que otros dispositivos en el futuro también podrán ver nuestro sitio correctamente.

Si no tendremos que recurrir a métodos un poco más salvajes, como la detección por medio de javascript, lo cual tiene inconvenientes.

Es un reto más para los diseñadores y desarrolladores web. Nos dificulta un poco más el trabajo, pero es parte de lo que lo hace emocionante. Y eso que no mencioné que el usuario puede estar usando el Kindle horizontal o verticalmente.

Pelearán a dos de tres caídas: Diseñadores Gráficos contra Expertos en Usabilidad

En la historia del universo hay muchas peleas eternas entre enemigos acérrimos: luz vs oscuridad, bien vs el mal, Coca-Cola vs Pepsi, Amiga vs Atari ST, Mac vs PC, etc. Hoy mismo Cybergus me recordó con un twitt de una más: Diseñadores Gráficos vs Expertos en Usabilidad.

Verán ustedes, en el principio de los tiempos, como por 1997 inició una pelea sobre el objetivo de la incipiente World Wide Web. De un lado estaban aquellos que abogaban por una red gráfica de cosas bonitas, brillantes y llamativas, que atrajeran la atención y causaran deleite y placer en los visitantes. Sus herramientas favoritas eran Flash, los tatuajes y pastas baratas para alucinar.

Por el otro lado estaban aquellos que insistían que los sitios deberían ser rápidos, utilizables, navegables y su objetivo debería ser permitir al visitante llegar y ¡zaz, pum, bam! hacer lo que tuvieran que hacer y seguir con sus actividades diarias sin volver a pensar más en el sitio. Sus herramientas favoritas eran cuadernos de notas, una calculadora y un cuarto para entrevistas.

Representando al lado de la lógica y la usabilidad estaba Jakob Nielsen, gurú de la accesibilidad y autor de varios libros populares sobre el tema. Del lado de la web como objeto de arte y pasiones desatadas estaba una agencia llamada Kioken Design que ya se murió aunque sus miembros más vocales andan todavía regados por ahí, en especial Joshua Davis que por alguna razón se convirtió en parte muy visible de la agencia.

Aunque en un principio parecería que ganaron los del lado de la medición y la usabilidad ante todo, en realidad no es así. En aquellos tiempos, por allá del año 2000, no existía lo que hoy conocemos como banda ancha, por lo que los sitios altamente gráficos eran muy difíciles de cargar. Tampoco habían surgido las tecnologías que grupos como el WCAG y el WaSP nos han dado (Bueno, ambos existían, pero no habían cobrado ninguna fuerza todavía). Encima de eso los navegadores estaban enfrascados a una lucha a muerte por establecerse como los únicos medios de acceso a internet.

Desde entonces hasta ahora han surgido cambios muy importantes: Flash ha incorporado muchas mejoras orientadas a la accesibilidad y usabilidad; los navegadores siguen (o tratan de seguir) los estándares acordados por el grupo WHATWG; los lenguajes en el servidor como php y .net han madurado y se han vuelto sumamente sofisticados; tecnologías como RSS, JSON, Ajax y el surgimiento de lo que se ha dado en llamar Web 2.0 o Web Social ha hecho el intercambio de información más importante que nunca; y el ancho de banda del navegador promedio se ha multiplicado muchísimas veces al mismo tiempo que la web se ha liberado de la computadora de escritorio. Todavía más importante es el hecho que ahora se comprende mucho mejor al medio y hay mucha gente ahora que no pasó por otros tipos de desarrollo de software o de diseño gráfico sino que se ha formado únicamente en web.

Lo que todo esto quiere decir es que ya no es más necesario una separación entre la forma y la función de un sitio web. Usando tecnologías modernas es perfectamente posible tener un sitio que se vea y se sienta bien que al mismo tiempo pueda usarse fácilmente, responda rápido a las demandas del usuario y pueda ser usado por personas con incapacidades físicas e indexado por Google. Construyendo un sitio correctamente es posible servir la información del mismo a un navegador común y corriente, una interfaz en Flash, un iPhone, una aplicación hecha en Silverlight o a un widget en Facebook.

La capa de presentación ha quedado completamente separada de la del contenido, por lo que se puede pensar en satisfacer la funcionalidad y la forma del sitio sin sacrificios. Ahora hay gente especializada en comprender y fusionar ambos conceptos para construir una experiencia usable y accesible para los visitantes.

De hecho la pelea nunca fue tal. Si en ese entonces se hubieran comprendido mejor las limitaciones de la web como medio tanto diseñadores como desarrolladores hubieran sido capaces de crear sitios más utilizables y estéticos. Esa dicotomía hoy es aún más falsa, sobre todo cuando la funcionalidad de la web se ha ensanchado y explorado más a fondo. Lo más irónico es que sigue la misma pelea de siempre. Todavía hay gente discutiendo si se debe dar prioridad a la usabilidad o al diseño cuando es posible y necesario hacer ambas cosas.