Tu sitio y las políticas de privacidad

La semana pasada entró en vigor la nueva ley de protección de datos personales que pretende “proteger” la información que la gente deja por todos lados. Si eres de los que recoge información a través de tu sitio, blog, encuestas y eso dice que es lo que puedes recoger y como debes manejar esos datos. También dice a que tienen derecho las personas que dejan sus datos.

Por ejemplo, esta ley dice que únicamente debes recoger los datos que sean estrictamente necesarios para lo que vas a hacer. Más de una vez me ha tocado que para tener acceso a algunos sitios me piden número de teléfono y hasta dirección física cuando no hay razón por la que deban pedirla.

Otra cosa a la que hay que estar muy atentos es que tu sitio debe tener una política de privacidad en donde especifiques a la gente que información estás recabando, que vas a hacer con ella y darle a la gente la oportunidad de corregir o eliminar la información que tengas sobre ellos.

Muchas de estas cosas son de sentido común y nunca está de más el tener una política de privacidad aunque no sea cuestión de ley. En esta ley no estamos contemplado los bloggers comunes y corrientes que no tengan intereses comerciales y reúnan la información con fines simplemente comerciales. Como este sitio, donde la única información que se te pide es para los comentarios, que además son de Disqus, así que si tienes un problema, es con ellos. A mí no me vengas 😛

Pero si reúnes más información personal o tienes algún fin comercial, entonces sí debes elaborar una política de privacidad. De cualquier modo es conveniente que tengas en mente como manejas la información que otras personas puedan dejar en tu sitio.

Pagando la red: a la buena o a la mala

El día de ayer el parlamento español votó y rechazó la ley conocida popularmente como “Ley Sinde” parte de un hato de leyes sobre desarrollo sustentable, o economía sostenible o algo así.

El caso es que esta ley hubiera permitido al estado español cerrar sitios de internet que estuvieran distribuyendo material de terceros, o sea infringiendo el derecho de autor. Esto sin mediar juicio, tener que aportar pruebas, conseguir la autorización de un juez, etc. Simplemente si el ministerio recibe una denuncia y les da mala espina lo cierran y ya.

La posibilidad que se aceptara esta ley movilizó a una buena parte de la sociedad española en internet (la que no está en internet, pues ni le importa) algunos a favor, pero la mayoría en contra.

Es normal. En España, como en otros lugares, internet se ha convertido en un importantísimo canal para conseguir películas, programas de TV, música, etc. Hasta el momento la manera de conseguir estos contenidos no es tal vez la más ética, pero es la que hay. Las pocas opciones legales u ofrecen poco contenido o ponen trabas para su adquisición y consumo.

Sin embargo, hay una cosa que es muy cierta y es por donde se va a romper el hilo: crear este contenido cuesta dinero, en ocasiones mucho. Y este dinero se tiene que recuperar de alguna parte. Cuando descargamos contenido de un torrent no hay intercambio de dinero por lo que obtenemos, es decir, estamos obteniendo algo gratis.

No estoy en contra de tener algo gratuitamente, pero me preocupa que la gente que hace lo que me gusta no esté obteniendo una compensación justa, y sé que esto no puede durar.

El error de la ley Sinde en España, sin embargo, es ver a los consumidores como el enemigo y a los torrents y sitios P2P como una amenaza. Esos esquemas punitivos no van a prosperar. En vez de apoyar y dar alas a la creación de una nueva industria, ahoga y trata de extinguir lo que podría ser un nuevo canal de distribución.

El papel del estado debe ser alentar el nacimiento de nuevas industrias y el aprovechamiento de nuevas tecnologías, no el subyugarse a intereses de trasnacionales que no han sabido o no han podido dar el salto. Muchos morirán en esta etapa de transición, es inevitable, pero muchos nacerán. El estado debe ver por que nazcan más de los que mueran, pero no evitar la muerte de las industrias y modelos que han quedado obsoletos.

Los panchotwitteros

El último escándalo en cimbrar la tuitosfera mexicana (bueno, penúltimo) es el del diputado que quiere introducir legislación para evitar que twitter se convierta en un nido de criminales, refugio del bajo mundo y sórdido espacio donde se lleven a cabo negocios bajo el agua, tratos en lo oscurito o maquiavélicos planes criminales.

Obviamente los siempre bien enterados e informados twitteros pusieron el grito en el cielo y formaron su turba enardecida, con twitts y blog posts en vez de trinches y antorchas, pero enardecida al fin y al cabo.

Mucha gente ha inmediatamente gritado “¡qué no haya censura en twitter!” lo cual es completamente estúpido porque regulación no equivale a censura, pero lo estúpido no quita lo gritón.

Una mala legislación puede ser tremendamente dañina para el desarrollo de las redes sociales y el ejercicio de la libertad de expresión en México; eso es cierto. Pero también es cierto que la falta de legislación puede tener el mismo efecto.

Nadie que haya tenido una conexión de internet por más de seis meses ignora que el mismo medio que se usa para aprender, informar y entretener se puede usar también para insultar, acosar, engañar y violentar. Una misma herramienta puede servir para cosas buenas y malas, corresponde a una legislación inteligente facilitar y desarrollar la parte buena pero también tratar de atajar la parte mala.

No siempre se puede lograr, pero una buena legislación por lo menos deberá garantizar la libertad de expresión y debe definir concretamente lo que constituye un crimen.

En cambio una mala legislación, que hable en términos ambiguos y generalizados sobre “crear pánico”, “atentar contra la moral”, etc. se presentará a abusos y malas interpretaciones por parte de la autoridad.

Por eso la actitud de los twitteros está mal. En vez de histerismos y condenas a priori lo que hace falta es su participación ordenada, organizada e inteligente para ayudar a definir una ley que sirva a todos. Sin la opinión de ellos mismos, que son los expertos en medios sociales, ¿qué esperanzas tenemos que haya eventualmente una buena ley?

Lo mejor que pudes hacer es ponerte en contacto con tu diputado, hacerle saber tus preocupaciones, darle a conocer tus ideas y ayudar a legislar. A lo mejor, como opina Mario Cornejo, una legislación no sea necesaria, en ese caso también hazle saber esto a tu diputado.

También es cierto que para combatir a la criminalidad hay muchas otras cosas por resolver, y que hay cosas más importantes que legislar; pero no por eso se van a dejar de lado las cosas menos importantes y tampoco se puede uno esperar a que se empiece a caer la pared para tapar las grietas.

¿Qué opinas? ¿Hace falta una legislación? ¿Da igual porque de todos modos las autoridades la van a cagar? ¿Te vale madres? Deja tu opinión.