El secreto del Pulpo Paul para predecir el futuro

El mayor éxito del mundial de Sudáfrica que acaba de terminar no fue el equipo español, ni el anfitrión, ni los anuncios de tenis, refrescos y cervezas. El éxito más grande fue del pulpo Paul, el molusco adivinador que pudo predecir correctamente los resultados de todos los partidos de Alemania más la final.

La hazaña del pulpo anglo-alemán, sin paralelo entre los cefalópodos, resulta verdaderamente sorprendente cuando vemos que las probabilidades de que hubiera acertado por pura casualidad son de menos del 0.5%, es decir, en otras palabras, el pulpo sabe de lo que está hablando.

Entre las explicaciones que se han dado sobre el fenómeno pulposo están que realmente tiene poderes psíquicos, que influencia a los jugadores con sus predicciones o que es un cefalópodo viajero del tiempo. Todas estas explicaciones son francamente tan ridículas y absurdas que no me voy a perder tiempo contemplándolas.

La verdad es más bien simple y hasta obvia: Paul es un hipnopulpo. El poder de Paul no es el de predecir el futuro, sino el de hipotizarnos a todos para que creamos que lo que predijo resultó ser verdad. Por ejemplo, a lo mejor Holando ganó por goleada la final de ayer ¡vamos! a lo mejor hasta la ganó Trinidad y Tobago; sin embargo el pulpo nos tiene a todos convencidos de que ganó España y fue en Sudáfrica gracias a su poderes de hipnotismo.

Para pruebas podemos simplemente fijarnos en los ojos. Miren los ojos de Paul:

Pulpo Paul

Miren los ojos del pulpo

Y ahora vean los ojos del hipnosapo:

¡Gloria al hipnosapo!

Como pueden ver son muy semejantes. ¿Casualidad? Yo no lo creo.