Por el nombre de México

En días pasados el presidente de México, Felipe Calderón, ya de salida y así como para no dejar le mandó una propuesta al Congreso de la Unión para cambiarle el nombre a México, de Estados Unidos Mexicanos a simplemente México (sin el ‘simplemente’ porque ‘Simplemente México’ sería como de telenovela).

Que lo haya dejado hasta la última hora indica que realmente no es algo a lo que le dé mucha importancia y que es más bien para no quedarse con el gusanito. Ya había hecho la misma propuesta antes de ser presidente y no llegó a ningún lado. Lo mismo va a pasar ahora, pero para que no digan que por él no quedó.

El primer nombre de México

Independientemente de que no va a pasar nada creo que es una idea bastante peregrina. Para empezar nunca me ha parecido que México sea el nombre más correcto para todo el país. Históricamente México solo es la parte central, lo que era territorio azteca y la mayor parte de los mexicanos no tiene ni ha tenido sangre azteca. Al contrario, lo más probable es que sus ancestros hayan sido sojuzgados por los aztecas.

Pero eso fue hace mucho y digamos que la gente se ha encariñado con el nombre y se identifican con él. La otra parte, la de Estados Unidos, evoca más lo que somos: gente con muchas identidades, de muchas raíces, que vivimos en estados soberanos pero que tratamos de formar una mayor unión y construir una identidad. Es algo por lo que México lleva dos siglos peleando (gran parte del tiempo literalmente) y que todavía no está acabado.

Claro, la soberanía de los estados y su independencia del centro no es como que muy remarcada. Todavía se sigue mirando mucho a la capital tanto esperando soluciones como echando culpas. Pero por lo menos el nombre nos recuerda lo que tendríamos que ser.

Por el otro lado la razón que aduce el presidente para cambiarle el nombre al país es que así nos conocen en todos lados. Como si alguien se cambiara legalmente el nombre a “El greñas” porque así le dice todo mundo.

Aparte de ser una razón muy peregrina casi ningún país del mundo se llama como le dicen. Por ejemplo, Francia es la República Francesa, Rusia es la Federación Rusa y el Reino Unido es el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Ninguno de ellos (ni muchos otros) se cambia el nombre simplemente porque los extranjeros les dicen de otro modo.

Suomi se sigue llamando Suomi aunque todo mundo la conozca como Finlandia, la República Helénica no se cambia el nombre a Grecia, Nihon no se pone oficialmente Japón, la Confederación Helvética sigue aunque en todos lados le digan Suiza, y los Estados Unidos de América no se cambia el nombre a América a pesar que así le dicen en todo el mundo (menos en América).

Puede que haya buenas razones para cambiarle el nombre a los Estados Unidos Mexicanos, pero la que aduce el presidente es la más taruga. Por lo menos hubiera dicho que así gasta menos tinta la impresora.

¿Es México un país pobre?

Mucho le ha llovido al secre Cordero después de aventarse el palomazo de “México dejó hace mucho de ser un país pobre”. Inmediatamente añadió que es un país de renta media con un gran problema de pobreza pero no importó porque el daño ya estaba hecho.

Luego luego saltaron los grillos a dividirse en dos bandos: los que le mentaban la madre a Codero por decir pendejadas, y los que tratan de explicarlas como si se tratara de pendejos.

La verdad es que los grillos son animales muy pendejos así que no se puede esperar gran cosa de ninguno de los dos bandos.

Es cierto que si tomamos el PIB per cápita de México y lo comparamos con la media mundial, pues hasta salimos por arriba.

Sin embargo es una pendejez decir que no somos pobres porque la media mundial del PIB per cápita está bien jodida (o sea, estar un poquito por encima de todos modos no te saca de jodido), si lo comparamos con el de nuestros socios de la OCDE estamos superultrajodidos. Encima de eso, y lo más importante, la media de los mexicanos no llega ni cerquita a disfrutar de su parte del PIB gracias a la brutal concentración de éste en unas pocas manos.

Así que Cordero y los corderistas son unos pendejos por creer que con un solo indicador se puede decir que ya salimos de pobres.

Los anticorderistas son unos pendejos por nada más escuchar la parte que les conviene y hacer una tormenta en un vaso de agua. Después de todo tampoco tienen un plan que genere riqueza al mismo tiempo que permita a las clases más bajas de acceder a la misma. Por lo menos no más allá del repartir más dinero ajeno.

Ya era hora: reducción al impuesto en la educación

No es ningún secreto que la educación mexicana está para llorar: tanto la pública como la privada. La primera porque está en manos de sindicatos que se preocupan más por defender las plazas y canonjías de los líderes que por modernizar los métodos educativos y llevar a cabo evaluaciones de su desempeño. La segunda porque cualquier alternativa es mejor así que no tienen que esforzarse.

Desde hace tiempo se ha venido pidiendo que el gasto que los padres hacen en educación privada se pueda deducir de los impuestos ya que sus hijos no están haciendo uso del servicio del gobierno. Al fin esta semana se ha anunciado que se puede hacer esta deducción, hasta el límite de lo que el gobierno gasta por escuincle en sus escuelas (por cierto, un gasto bajísimo que también explica por que la educación en México está tan del nabo).

Obviamente inmediatamente surgieron las voces en contra. Claro, la oposición siempre protesta aunque la idea sea buena, simplemente porque salió del lado del gobierno. Y el oficialismo aplaude aunque la idea sea mala, pus por lo mismo.

Sin embargo ahora los opositores están mostrando el cobre gachamente oponiéndose a lo que es a todas luces una buena propuesta.

Algunas de las cosas que aducen es que:

– Beneficia a los ricos y la clase media: ¿De cuándo acá es negativo que una medida beneficie a la clase media? No sé si se habrán dado cuenta, pero la clase media es la columna vertebral de todo país. El objetivo de una economía es reducir el número de pobres pasándolos a la clase media, no hacerlos a todos pobres.

– Reduce lo que el gobierno gastaría en educación lastimando así a los pobres que no tienen opción más que enviar a sus hijos a escuela pública: aunque es cierto que el gasto tendrá que balancearse de algún modo, esto no necesariamente se hará recortando el gasto educativo. Además se presume que ese dinero ahorrado en impuesto no se gastará, cuando en realidad la mayor parte de los mexicanos tiene una capacidad de ahorro de cero, lo que significa que lo que no se gastarán en impuestos por la educación lo usarán para pagar otros bienes y servicios, sobre los que pagarán impuestos.

En definitiva el decreto presidencial es de las pocas cosas buenas que se han hecho últimamente y merece el apoyo del resto del país. Lo ideal sería una reforma hacendaria en toda regla, pero eso nunca va a pasar porque los partidos se la pasan bloqueándose entre sí o poniéndose de acuerdo para ocultarnos información.

Wikileaks y los peligros para México

Hace unos momentos se revelaron algunos de los primeros documentos concernientes a México del superpaquete que Wikileaks está soltando poco a poco.

En realidad no se da a conocer nada que no fuera un secreto a voces: que la guerra contra el narco se está perdiendo, que se necesita ayuda del exterior para ganarla, que es una derrota política para Calderon y el PAN, y que los Estados Unidos están muy preocupados por la guerra contra el narco pero todavía más por la inutilidad y corrupción de las autoridades mexicanas.

Sin embargo es reconfortante saber que la oficialidad mexicana reconoce esta situación. Tras bambalinas claro, oficialmente nunca dirán otra cosa más que todo está bien. Pero sigue siendo algo reconfortante que no son tan cínicos ni tan alejados de la realidad como para no verlo, es decir, no se han dejado engañar por sus propias mentiras. Todavía.

El peligro para México ahora será como reaccionan las autoridades de México: ¿seguirán empeñados en su curso, tapar lo que es una verdad evidente y, ahora sí, dejarse engañar por sus mentiras? ¿O serán los suficientemente inteligentes e íntegros para admitir que la han estado regando, qué se necesita un cambio de rumbo urgente, que no podemos solos con el paquete?

Claro, faltará ver también que opina la sociedad mexicana que al más mínimo asomo de interés de parte de algún extranjero se empiezan a arrancar las vestiduras y a invocar a la “soberanía”. Todo para poder seguir haciendo las mismas pendejadas.

Por que celebrar la Independencia

Al contrario que muchos otros países la independencia en México ocurrió por casualidad. De un movimiento que pedía el retorno del Rey legítimo de España y algo de autonomía, se pasó a la concertación de plena soberanía once años después, de un modo azaroso, con tropiezos y al final resultado de una negociación más que de una lucha armada.

Durante muchísimos años México siguió luchando para encontrar una forma de gobierno, primero Imperio, luego república federal, luego república centralista, luego federal, luego imperio otra vez, luego república, etc. Por ahora México es más o menos una república más o menos federal, más o menos representativa. Creo que así se va a quedar, a los mexicanos no nos gustan las cosas firmes y definitivas (ya sé, la frase es contradictoria internamente, ni pedo, así somos).

México también pasó mucho tiempo para encontrarse a sí mismo: novohispanos, mexicanos, mestizos, esclavos, indígenas, inmigrantes ¿qué chingaos somos? ¿qué significa ser mexicano cuando cada mexicano es diferente? Te encuentras desde una Xochiquetzalli de ojos verdes hasta un Hoffman de pelos lacios. Sin olvidar que fueron los negros de Veracruz los que formaron el primer pueblo libre de América post-colombina (incluso antes de la fundación de la colonia de Jamestown y mucho antes que el Mayflower, ¡tómenla gringos!)

Hasta el momento México todavía no se encuentra a sí mismo. Es una especie de Cheech y Chong, o un dude de 40 o 50 años que está más o menos contento viviendo día a día sin preocuparse gran cosa. Mientras los políticos nos jodan pero nos dejen más o menos en paz, está bien. Mientras no me roben demasiado está bien. Mientras de vez en cuando me haga justicia la revolución está bien.

Desafortunadamente, como cuando al dude le orinan el tapete, México se está dando cuenta que eso no es suficiente y llega un momento en que hay que afrontar las consecuencias.

La impavidez, irreflexión y, casi siempre, la complicidad silenciosa o mañosa, de los mexicanos, que más que ser la fuente de donde emana el poder parece que sufren de síndrome de Estocolmo, han dejado al pueblo en una situación delicada otra vez entre grupos anarquistas y políticos organizados pero gandallas, entre la corrupción y el crimen cortoplacista y la pretendida estabilidad que le daría al país viabilidad a largo plazo. Entre la gloria o convertirse en simples ruinas curiosas como Tartessos, ¿alguien se acuerda de Tartessos? ¿No? Pues eso, precisamente.

La razón para celebrar lo 200 años del inicio de la lucha que acabó en independencia es esa: no el pasado, sino el futuro. Porque México todavía está a tiempo de reconsiderar su lugar, de ver lo que ha hecho mal, admitir su responsabilidad y tomar las riendas de su destino, en vez de confiar en caciques, ungidos y mesías (llámense partidos políticos, el Peje, Calderón, Obama, etc.) y dejar de echarle la culpa a los políticos (que son mexicanos), la corrupción (de todos los demás menos yo), los gringos y otros extranjeros (pueblos más en manos de los extranjeros como Japón, Corea del Sur y Alemania no puede haber y mírenlos ¡Hasta Vietnam ya nos está rebasando!), o algún otro masiosare.

Difícil realidad dura de admitir, pero hay que aprovechar ahora, estos 200 años, para que por fin salgamos de la pasividad y podamos simplemente actuar como una nación adulta, compuesta de gente que no busca victimizarse.

Y si no siempre estaré dispuesto a ser su emperador. Los usaré para formar mi ejército de mutantes.

Los panchotwitteros

El último escándalo en cimbrar la tuitosfera mexicana (bueno, penúltimo) es el del diputado que quiere introducir legislación para evitar que twitter se convierta en un nido de criminales, refugio del bajo mundo y sórdido espacio donde se lleven a cabo negocios bajo el agua, tratos en lo oscurito o maquiavélicos planes criminales.

Obviamente los siempre bien enterados e informados twitteros pusieron el grito en el cielo y formaron su turba enardecida, con twitts y blog posts en vez de trinches y antorchas, pero enardecida al fin y al cabo.

Mucha gente ha inmediatamente gritado “¡qué no haya censura en twitter!” lo cual es completamente estúpido porque regulación no equivale a censura, pero lo estúpido no quita lo gritón.

Una mala legislación puede ser tremendamente dañina para el desarrollo de las redes sociales y el ejercicio de la libertad de expresión en México; eso es cierto. Pero también es cierto que la falta de legislación puede tener el mismo efecto.

Nadie que haya tenido una conexión de internet por más de seis meses ignora que el mismo medio que se usa para aprender, informar y entretener se puede usar también para insultar, acosar, engañar y violentar. Una misma herramienta puede servir para cosas buenas y malas, corresponde a una legislación inteligente facilitar y desarrollar la parte buena pero también tratar de atajar la parte mala.

No siempre se puede lograr, pero una buena legislación por lo menos deberá garantizar la libertad de expresión y debe definir concretamente lo que constituye un crimen.

En cambio una mala legislación, que hable en términos ambiguos y generalizados sobre “crear pánico”, “atentar contra la moral”, etc. se presentará a abusos y malas interpretaciones por parte de la autoridad.

Por eso la actitud de los twitteros está mal. En vez de histerismos y condenas a priori lo que hace falta es su participación ordenada, organizada e inteligente para ayudar a definir una ley que sirva a todos. Sin la opinión de ellos mismos, que son los expertos en medios sociales, ¿qué esperanzas tenemos que haya eventualmente una buena ley?

Lo mejor que pudes hacer es ponerte en contacto con tu diputado, hacerle saber tus preocupaciones, darle a conocer tus ideas y ayudar a legislar. A lo mejor, como opina Mario Cornejo, una legislación no sea necesaria, en ese caso también hazle saber esto a tu diputado.

También es cierto que para combatir a la criminalidad hay muchas otras cosas por resolver, y que hay cosas más importantes que legislar; pero no por eso se van a dejar de lado las cosas menos importantes y tampoco se puede uno esperar a que se empiece a caer la pared para tapar las grietas.

¿Qué opinas? ¿Hace falta una legislación? ¿Da igual porque de todos modos las autoridades la van a cagar? ¿Te vale madres? Deja tu opinión.

Fotos y libertad

Aunque vivo en Canadá gracias al internet puedo escuchar los noticieros de México en las mañanas para ver si todavía sigue ahí. Fue así como me enteré de que en la madrugada del lunes balearon a Salvador Cabañas en la cabeza.

Obviamente esto causó mucho revuelo en el país porque Cabañas es el descubridor de la vacuna contra el cáncer y resolvió el problema de la hambruna juega futbol para el América :rolleyes:

Digo, está bien que la persona merece mis respetos y que está gacho que le metan a alguien un plomazo, sea quien sea; pero no inventen, diario matan a chorro de personas de maneras más horrendas y nadie dice nada.

En fin, el punto no es ése. El punto es que los intertubos mexicanos (incluyendo twitter y eso) explotaron cuando un medio decidió poner la foto del futbolista baleado, así tirado con sangre y todo.

Inmediatamente los mismos que se rieron del video de la mamá de Lucerito (que está bien gacho, por cierto) e hicieron chistes sobre el avionazo de Mouriño se indignaron por el poco respeto hacia la figura de uno de sus “héroes”.

¿Ven por qué tengo que estar al pendiente para ver si México sigue ahí?

El futbolista es noticia, la foto es noticia, ni siquiera está tomada con gran morbo. Publicar la foto es parte de la libertad de expresión, que no tiene que ser nada más para lo que nos gusta, lo que nos cae bien o con lo que estamos de acuerdo.

Además, ustedes lo hicieron noticia. Si les resulta tan poco grato, pues no lo retuitéen ni estén de morbosotes comentando. La foto no atenta contra la dignidad humana. No como la bala.

Pero, en fin, así se las gasta la gente (en todos lados)

¿Eres un hijo de puta?

Ayer un terremoto de 7.0 grados Richter golpeó a unos pocos kilómetros de Port-au-Prince, la capital de Haití. El daño ha sido devastador, se habla de cien mil muertos, tal vez más; gran parte de la ciudad está destruida e incluso los cuerpos de paz de la ONU han sufrido grandes pérdidas. Ellos están ahí para mantener la estabilidad en un país que apenas se está recuperando de varios años de guerra civil y dictaduras.

En este momento Haití necesita toda la ayuda que la comunidad internacional pueda prestar. Es el país más pobre de América, azotado por guerras civiles y desastres naturales (en 2008 un huracán destruyó buena parte de la infraestructura).

Sin embargo hay gente, mexicanitos hijos de puta porque no hay otra manera de llamarlos, que se ponen muy dignos y tratan de evitar que los mexicanos de verdad contribuyan porque Haití rechazó un barco mexicano con ayuda en mayo de 2009, por temor a la gripe H1N1.

La verdad no sé que mierda tiene esta gente en la cabeza. ¿Cuánta inseguridad pueden tener? Haití es un país mucho más pobre que México, sin autoridad funcional, sin infraestructura, sin capacidad de respuesta a una crisis ¿cree qué ellos se podrían dar el lujo de una epidemia de gripa de la cual no se sabía nada en ese entonces? ¿o simplemente tienen que aceptar todo lo que magnanimamente México les manda?

Déjense de ínfulas, bájense de su pedestal y si no quieren que los llame hijos de puta no actúen como tales. Si tienen huevos y pueden ayudar, ayuden a Haití. Si no está en sus capacidades económicas, por lo menos no hagan hijoeputeces.

México: 199 años de inicio de la Independencia

En Coatzacoalcos teníamos un chiste local: “¿Para qué sirvieron la Independencia y la Revolución? Para llegar a Chedrahui” (es que esa cadena de tiendas departamentales tuvo su primera sucursal coatza en la esquina de Independencia y Revolución que, además, acababan de ser pavimentadas).

Estamos a punto de celebrar un aniversario más de la “independencia” aunque en realidad sólo fue el inicio de un movimiento más o menos organizado que tenía más o menos objetivos claros entre los que estaba, más o menos, la independencia. Esta tardó otros 11 años en llegar y se logró por medio de una concertacesión tipo PRI-PAN más que por la lucha armada.

En fin, que en estos 199 años uno de los logros más grandes de la independencia ha sido darle nombre a las calles. Fuera de ahí, mmm. Supongo que está bien celebrar la creación de México como independiente de la corona española, pero creo que también nos debemos preguntar si hemos alcanzado alguno de los objetivos que las naciones deberían tener. O si nos hemos propuesto alguno.

Entre los primeros insurgentes el objetivo era, más o menos, ser autónomos, ni siquiera independientes. Después de lograr la autonomía, bueno, pues ya se verá. Sucede que al rey español eso de la autonomía no le pareció correcto y al final las clases pudientes de la Nueva España optaron por declarar la independencia. Lo primero fue elegir una forma de gobierno. La que sea, ya después se verá. Eligieron el Imperio, pero les hacía falta emperador. Así que se pusieron a elegir uno, el que sea, ya después se verá.

Bueno, para no hacerles el cuento largo, aquí estamos ahora con una más o menos república, más o menos federal y más o menos representativa. Estamos ante la coyuntura de elegir entre diversos caminos para salir de una más de las crisis político-económicas que tanto nos gustan.

¿Qué camino? El que sea, ya después se verá.